Cazuelita de garbanzos con espinacas y huevo poché

15 diciembre 2025 imagen

¡Hola, cocinillas! ¿Cómo va esa semana? Por aquí, con ganas de compartir una receta que se ha convertido en una de mis favoritas para esos días en los que busco algo reconfortante, nutritivo y, sobre todo, ¡fácil de hacer! Hoy os traigo una auténtica joya: la Cazuelita de garbanzos con espinacas y huevo poché. Es uno de esos platos que te abrazan desde el primer bocado, perfecto para una cena ligera, un almuerzo revitalizante o incluso para lucirte sin esfuerzo si tienes invitados. La combinación de legumbres, verduras frescas y la melosidad de un huevo poché es pura magia. Además, es un plato súper versátil que os dejará con ganas de repetir una y otra vez. ¿Listos para descubrir cómo prepararlo?

  • 🕒 Tiempo de preparación: 25 minutos
  • 🔥 Dificultad: Fácil
  • 🍽️ Raciones: Para 4 personas
  • 400 g de garbanzos cocidos (1 bote grande), escurridos y enjuagados
  • 200 g de espinacas frescas (un manojo grande)
  • 4 huevos frescos
  • 1 cebolla mediana, picada finamente
  • 2 dientes de ajo, picados
  • 400 g de tomate triturado o natural rallado
  • 1 cucharadita de pimentón dulce (o ahumado, si te gusta)
  • ½ cucharadita de comino molido
  • 500 ml de caldo de verduras (o agua)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta negra recién molida al gusto
  • Opcional: un chorrito de vinagre para los huevos poché
  1. En una cazuela grande o sartén profunda, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Añade la cebolla picada y sofríe durante unos 5-7 minutos, hasta que esté transparente y blandita.
  2. Incorpora el ajo picado y cocina por un minuto más, hasta que desprenda su aroma, con cuidado de que no se dore demasiado.
  3. Agrega el tomate triturado, el pimentón dulce y el comino molido. Cocina la salsa a fuego medio-bajo durante unos 10 minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que el tomate reduzca un poco y los sabores se integren.
  4. Incorpora los garbanzos cocidos y enjuagados a la cazuela, mezclando bien con la salsa.
  5. Añade el caldo de verduras (o agua) y lleva a ebullición. Reduce el fuego y deja cocer a fuego lento durante unos 5 minutos, para que los garbanzos absorban bien los sabores.
  6. Añade las espinacas frescas. Cocina removiendo suavemente hasta que las espinacas se marchiten por completo y se integren en la cazuela, lo que tardará apenas 2-3 minutos. Salpimenta al gusto.
  7. Mientras la cazuela hierve suavemente, haz un pequeño hueco para cada huevo con una cuchara. Casca cada huevo directamente en uno de esos huecos. Si lo prefieres, puedes escalfar los huevos por separado en agua con un chorrito de vinagre y luego añadirlos a la cazuela justo antes de servir.
  8. Tapa la cazuela y cocina a fuego lento durante unos 3-5 minutos, o hasta que las claras de los huevos estén cuajadas pero las yemas sigan líquidas. El tiempo exacto dependerá de cómo te gusten.
  9. Sirve inmediatamente, directamente de la cazuela o en platos individuales. ¡Disfruta!
  • Para un extra de sabor: Si no eres vegetariano, puedes añadir unos taquitos de jamón serrano o chorizo picado al sofrito de cebolla y ajo al principio. ¡Le dará un toque increíble!
  • La perfección del huevo poché: Si te cuesta conseguir el huevo poché directamente en la cazuela, prueba a hacerlo en un cazo aparte con agua hirviendo y un chorrito de vinagre. Remueve el agua para crear un pequeño remolino antes de deslizar el huevo, y cocina unos 3 minutos. Luego, escúrrelo bien y añádelo a tu cazuelita.
  • Verduras variadas: No te limites solo a las espinacas. Puedes añadir otras verduras de hoja verde como acelgas, o incluso calabacín en dados o tiras finas para enriquecer aún más el plato.
  • Toque picante: Si te gusta el picante, un poco de guindilla o cayena molida junto al pimentón le dará un punto vibrante.
  • Preparación previa: La base de garbanzos y espinacas se puede preparar con antelación y guardar en la nevera. Justo antes de servir, caliéntala y añade los huevos frescos. ¡Comida lista en minutos!

Y ahí lo tenéis, una receta sencilla, deliciosa y llena de nutrientes que espero que se convierta en un básico en vuestro recetario. Es el tipo de plato que te hace sentir bien por dentro y por fuera. ¿Os animáis a probarla este fin de semana? Contadme en los comentarios qué os ha parecido o si le habéis dado algún toque personal. Y recordad, si tenéis alguna receta en mente que os gustaría ver por aquí, ¡no dudéis en pedirla! Me encanta cocinar con vosotros.


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