¡Hola, amantes de la buena mesa! ¿Hay algo más reconfortante que una crema caliente y sedosa en un día fresco? Hoy os traigo una receta que eleva la humilde coliflor a un nivel gourmet, sin complicaciones. Se trata de nuestra Crema de coliflor rostizada con aceite de trufa y almendras, una verdadera joya para el paladar. Es perfecta como entrante elegante para una cena especial, o simplemente para darte un capricho a mitad de semana. La coliflor, al ser rostizada, desarrolla un dulzor y una profundidad de sabor que no conseguiríamos hirviéndola, y la combinación con el aroma terroso del aceite de trufa y el crujiente de las almendras tostadas… ¡es pura magia! Prepárate para sorprenderte con esta delicia que te abrazará el alma.
Tiempo de preparación: 20 minutos (+ 25 minutos de horneado)
Dificultad: Fácil
Raciones: Para 4 personas
Ingredientes
- 1 coliflor grande (aproximadamente 800g – 1kg)
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra (para rostizar)
- Sal y pimienta negra recién molida al gusto
- 1 cebolla mediana, picada finamente
- 2 dientes de ajo, picados
- 750 ml de caldo de verduras (o de pollo, si prefieres)
- 100 ml de leche (o nata líquida para cocinar, o bebida vegetal para opción vegana)
- 1-2 cucharaditas de aceite de trufa (ajusta a tu gusto)
- 50g de almendras laminadas o picadas, tostadas ligeramente
- Perejil fresco o cebollino picado, para decorar (opcional)
Preparación paso a paso
- Precalienta el horno a 200°C (400°F). Lava la coliflor y córtala en floretes pequeños. En un bol grande, mezcla los floretes con 2 cucharadas de aceite de oliva, sal y pimienta. Extiéndelos en una sola capa sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear.
- Hornea la coliflor durante 20-25 minutos, o hasta que esté tierna y los bordes comiencen a dorarse y caramelizarse ligeramente. Esto realzará su sabor.
- Mientras la coliflor se hornea, calienta una cucharada de aceite de oliva en una olla grande a fuego medio. Añade la cebolla picada y sofríe hasta que esté transparente y blanda, unos 5-7 minutos. Agrega el ajo picado y cocina por 1 minuto más, hasta que esté aromático.
- Una vez lista, incorpora la coliflor rostizada a la olla con la cebolla y el ajo. Vierte el caldo de verduras hasta cubrir bien la coliflor. Lleva a ebullición, luego reduce el fuego y deja cocer a fuego lento durante unos 10 minutos, para que los sabores se integren.
- Retira la olla del fuego. Con una batidora de mano o en una licuadora, tritura la mezcla hasta obtener una crema suave y homogénea. Si la utilizas en licuadora, ten cuidado al procesar líquidos calientes.
- Vuelve a poner la crema en la olla a fuego bajo. Añade la leche (o nata/bebida vegetal) y mezcla bien. Calienta sin que llegue a hervir. Prueba y ajusta la sal y la pimienta si es necesario.
- Para servir, vierte la crema caliente en cuencos individuales. Justo antes de llevar a la mesa, rocía cada porción con unas gotas de aceite de trufa y espolvorea generosamente con las almendras tostadas. Si lo deseas, decora con un poco de perejil o cebollino picado. ¡Disfruta!
Consejos de Nuria:
- Para una versión vegana: Simplemente sustituye el caldo de pollo por caldo de verduras y la leche o nata por una bebida vegetal sin azúcar, como leche de almendras o de avena. ¡Quedará igual de deliciosa y cremosa!
- Intensidad de trufa: El aceite de trufa es potente, así que te recomiendo empezar con una cantidad pequeña (1 cucharadita) y añadir más si deseas un sabor más intenso. Cada aceite de trufa es diferente, así que confía en tu paladar.
- Textura crujiente: No te saltes el paso de tostar las almendras. Ese toque crujiente es esencial para contrastar con la suavidad de la crema y aporta una dimensión extra a cada cucharada.
- Almacenamiento: La crema se conserva perfectamente en el frigorífico hasta 3-4 días en un recipiente hermético. Puedes recalentarla suavemente en la olla o microondas, añadiendo un poco más de caldo o leche si la encuentras muy espesa.
Ahí lo tienes, una receta sencilla que transformará tus comidas en una experiencia gourmet. La Crema de coliflor rostizada con aceite de trufa y almendras es la prueba de que no necesitas ingredientes exóticos ni técnicas complicadas para crear algo verdaderamente especial. Espero de corazón que la pruebes y te enamores de ella tanto como yo. No dudes en dejarme tus comentarios y contarme qué te ha parecido, o si te gustaría ver alguna otra receta o variación a través de nuestro formulario. ¡Hasta la próxima, cocinillas!
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