¡Hola, amantes de los sabores que sorprenden! Hoy os traigo una de esas recetas que, con muy poco esfuerzo, consiguen elevar una comida sencilla a la categoría de experiencia gastronómica. Hablo de nuestra “Crema suave de puerro y pera”, una maravilla que combina la dulzura sutil de la pera con el toque ligeramente picante y terroso del puerro. Es un plato reconfortante, perfecto para calentar el alma en los días frescos de otoño e invierno, pero a la vez tan ligero y elegante que puede ser la estrella de cualquier cena especial. Olvídate de las cremas monótonas; esta propuesta es un baile de texturas y matices que te dejará pidiendo más. ¿Listos para descubrir cómo un par de ingredientes inesperados pueden crear magia en vuestra cocina?
Tiempo de preparación: 30 minutos
Dificultad: Fácil
Raciones: Para 4 personas
Ingredientes
- 3 puerros grandes (solo la parte blanca y verde claro)
- 2 peras maduras pero firmes (tipo Conferencia o Blanquilla)
- 1 cebolla mediana
- 2 dientes de ajo
- 750 ml de caldo de verduras (casero o bajo en sal)
- 100 ml de nata líquida para cocinar (o crema vegetal para una versión más ligera)
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta negra recién molida al gusto
- Nuez moscada (una pizca, opcional)
- Para decorar: unas hojas de cebollino picado, unos picatostes o un chorrito extra de AOVE.
Preparación paso a paso
- Preparar los vegetales: Lava bien los puerros, retira las capas exteriores más duras y corta la parte blanca y verde clara en rodajas. Pela y pica la cebolla y los dientes de ajo. Pela las peras, descorazónalas y córtalas en trozos.
- Sofrito aromático: En una olla o cazuela grande, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Añade la cebolla picada y sofríe hasta que esté transparente, unos 5-7 minutos. Incorpora el puerro y el ajo picado, y cocina durante otros 8-10 minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que los puerros estén tiernos y ligeramente dorados.
- Incorporar la pera y el caldo: Añade los trozos de pera a la olla y cocina durante 3-4 minutos, revolviendo para que se mezclen los sabores. Vierte el caldo de verduras hasta cubrir los ingredientes. Lleva a ebullición, luego reduce el fuego, tapa y cocina a fuego lento durante unos 15-20 minutos, o hasta que la pera y el puerro estén muy tiernos.
- Triturar y refinar: Retira la olla del fuego. Con una batidora de mano, tritura la mezcla directamente en la olla hasta obtener una crema muy fina y sin grumos. Si prefieres, puedes pasarla por un colador fino para una textura aún más sedosa, aunque no suele ser necesario.
- Toque final y sazonado: Vuelve a poner la crema a fuego bajo. Añade la nata líquida, la sal, la pimienta negra y, si te gusta, una pizca de nuez moscada. Cocina durante un par de minutos más, sin dejar que hierva a borbotones, solo para que se integren los sabores y la crema se caliente. Prueba y ajusta la sazón si es necesario.
- Servir: Sirve la crema caliente en cuencos individuales. Decora con un poco de cebollino fresco picado, unos crujientes picatostes o un chorrito final de aceite de oliva virgen extra. ¡A disfrutar!
Consejos de Nuria:
- Para una crema más ligera: Si quieres reducir calorías, puedes sustituir la nata líquida por leche evaporada, leche de coco para un toque exótico, o incluso un poco de bebida vegetal sin azúcares (almendra, avena). El resultado seguirá siendo delicioso.
- Elige bien las peras: Es importante usar peras maduras para que aporten su dulzor y aroma, pero no tan blandas que se deshagan al cortarlas. Las variedades Conferencia o Blanquilla son excelentes por su equilibrio.
- Potencia el sabor: Para un extra de cremosidad y un sabor más profundo, puedes añadir media patata mediana, pelada y troceada, junto con los puerros. Esto le dará más cuerpo a la crema.
- Guarniciones creativas: Además de las clásicas, prueba con unos trocitos de jamón serrano crujiente, unas nueces pecanas tostadas o incluso un crumble salado de queso de cabra. ¡Transformarás el plato!
- Conservación: Esta crema se conserva perfectamente en un recipiente hermético en el frigorífico durante 3-4 días. También puedes congelarla sin problema; solo tendrás que removerla bien al descongelar y calentar para recuperar su textura.
Espero de corazón que esta Crema suave de puerro y pera se convierta en una de vuestras favoritas, tanto para el día a día como para esas ocasiones especiales donde queréis sorprender. Es una receta que demuestra que la cocina casera puede ser innovadora, sana y, sobre todo, increíblemente rica. Animaos a prepararla y contadme en los comentarios qué os ha parecido. Si tenéis alguna sugerencia o queréis que preparemos alguna otra receta con un toque especial, no dudéis en usar el formulario de contacto. ¡Hasta la próxima delicia!
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