Cremoso de chocolate negro y naranja al horno con toque de romero

18 febrero 2026 imagen 1

¡Hola, cocinillas! ¿Listos para un viaje de sabores que os dejará sin palabras? Hoy os traigo una de esas recetas que guardo con un cariño especial, perfecta para sorprender o simplemente para darse un capricho que eleve el espíritu. El ‘Cremoso de chocolate negro y naranja al horno con toque de romero’ no es solo un postre; es una experiencia. Imagina la profundidad del chocolate fundiéndose con la chispa cítrica de la naranja, todo ello envuelto en un aroma sutil y sorprendente de romero que lo hace único. Es el final ideal para una cena elegante, un broche de oro para una comida familiar, o incluso ese postre reconfortante para una tarde de lluvia. Es especial porque juega con contrastes, con lo clásico y lo inesperado, creando una armonía deliciosa que te pide repetir. ¡Prepárate para enamorarte!

  • 🕒 Tiempo de preparación: 25 minutos (+ 30 minutos de horneado)
  • 🔥 Dificultad: Fácil
  • 🍽️ Raciones: Para 4 personas
  • Chocolate negro (70% cacao): 200 g
  • Nata líquida para montar (35% MG): 250 ml
  • Huevos grandes: 3 unidades
  • Yemas de huevo: 2 unidades
  • Azúcar: 70 g (ajustar al gusto si el chocolate es muy amargo)
  • Ralladura de 1 naranja grande
  • Zumo de 1/2 naranja
  • Romero fresco: 1 ramita pequeña (solo las hojitas, picadas finamente)
  • Mantequilla sin sal: para engrasar moldes
  • Una pizca de sal
  1. Precalentar y preparar: Precalienta el horno a 160°C (325°F). Engrasa ligeramente 4 moldes individuales aptos para horno (ramequines o flaneras). Coloca los moldes dentro de una fuente para horno más grande que pueda contener agua para el baño maría.
  2. Infusión aromática: En un cazo pequeño, calienta la nata líquida con la ramita de romero fresco (sin dejar que hierva). Retira del fuego, tapa y deja infusionar durante unos 10-15 minutos para que el romero suelte su aroma. Retira la ramita antes de continuar.
  3. Fundir el chocolate: Trocea el chocolate negro y fúndelo al baño maría o en el microondas en intervalos cortos, removiendo hasta obtener una crema suave y brillante. Deja templar un poco.
  4. Mezcla de huevos y azúcar: En un bol, bate los huevos enteros, las yemas y el azúcar hasta que la mezcla blanquee ligeramente y esté espumosa. Añade la ralladura de naranja, el zumo de naranja y la pizca de sal.
  5. Combinar ingredientes: Vierte la nata infusionada (ya sin romero) y tibia sobre el chocolate fundido, mezclando bien hasta integrar. Luego, incorpora esta mezcla de chocolate a la de huevos, batiendo suavemente con unas varillas hasta obtener una masa homogénea y sin grumos.
  6. Hornear al baño maría: Reparte la mezcla en los moldes individuales. Con cuidado, vierte agua caliente en la fuente grande hasta que llegue a la mitad de la altura de los moldes. Hornea durante 25-30 minutos, o hasta que los bordes estén firmes pero el centro aún tiemble ligeramente al mover los moldes.
  7. Enfriar y servir: Retira la fuente del horno, saca los moldes del baño maría y déjalos enfriar completamente a temperatura ambiente. Una vez fríos, refrigéralos al menos 2 horas (o mejor, toda la noche) para que tomen consistencia.
  8. Presentación: Desmolda con cuidado si lo deseas, o sírvelos directamente en los ramequines. Puedes decorar con un poco más de ralladura de naranja y unas hojitas frescas de romero.
  • Intensidad del chocolate: Si te gusta el chocolate más amargo, puedes usar uno con un porcentaje de cacao más alto (80% o más) y ajustar la cantidad de azúcar. Si prefieres un sabor más suave, un 60% será ideal.
  • Variantes cítricas: Aunque la naranja es un clásico, puedes experimentar con ralladura de limón o lima para un toque más ácido y diferente. ¡El romero también combina genial con ellos!
  • Hierbas aromáticas: ¿No tienes romero o quieres probar algo distinto? La lavanda comestible (en muy poca cantidad) o incluso unas hojitas de tomillo pueden aportar un aroma muy interesante. ¡Cuidado con no pasarse para que no predominen!
  • Textura perfecta: Para asegurarte de que tu cremoso quede suave, es clave no sobrecocinarlo. El centro debe quedar un poco tembloroso al sacarlo del horno, ya que seguirá cuajando con el calor residual. El reposo en nevera es fundamental para la textura final.
  • Presentación de lujo: Acompaña cada ración con una cucharadita de mermelada de naranja amarga casera, unas virutas de chocolate blanco o incluso unas frutas del bosque para un contraste de color y sabor.
  • Prepara con antelación: Este postre es ideal para preparar el día anterior, ya que necesita reposo en frío y así los sabores se asientan aún mejor. ¡Perfecto para no estresarse el día de la cena!

Espero de corazón que os animéis a preparar este ‘Cremoso de chocolate negro y naranja al horno con toque de romero’. Es una receta que habla de comodidad, de placer y de pequeños lujos caseros. ¡La combinación de sabores es simplemente sublime y estoy segura de que se convertirá en uno de vuestros postres favoritos! Si lo preparáis, no dudéis en contarme vuestra experiencia en los comentarios. Y si tenéis alguna idea para una próxima receta o una variante que os gustaría ver, ya sabéis, dejadme vuestra sugerencia. ¡Nos vemos en la próxima aventura culinaria!


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