Croquetas de jamón trufado

10 diciembre 2025 imagen

¡Hola, amantes de la buena mesa! ¿Hay algo más reconfortante y delicioso que una croqueta casera? Es ese bocado perfecto que nos transporta a la infancia, a las reuniones familiares o a esos aperitivos inolvidables con amigos. Hoy os traigo una versión que va a elevar vuestras croquetas a otro nivel: las Croquetas de jamón trufado. Sí, habéis oído bien. Cogemos el clásico infalible de jamón y le añadimos ese toque sutil, elegante y profundamente aromático de la trufa que lo convierte en una auténtica joya gastronómica. Perfectas para sorprender en cualquier cena, como tapa estrella o simplemente para darte un capricho. ¡Prepárate para conquistar paladares con esta receta que es pura magia!

  • 🕒 Tiempo de preparación: 60 minutos (+ 2 horas de enfriado de la masa)
  • 🔥 Dificultad: Media
  • 🍽️ Raciones: Para 4 personas (aprox. 16-18 croquetas)
  • 50 g de mantequilla sin sal
  • 50 g de harina de trigo (todo uso)
  • 500 ml de leche entera (tibia)
  • 100 g de jamón serrano o ibérico, picado muy fino
  • 2-3 cucharaditas de aceite de trufa blanca o negra (o unas láminas de trufa fresca rallada, si tienes)
  • Una pizca de nuez moscada
  • Sal y pimienta negra al gusto
  • Para el rebozado:
    • 100 g de harina de trigo
    • 2 huevos grandes, batidos
    • 150 g de pan rallado de buena calidad
  • Aceite de girasol u oliva suave para freír
  1. Prepara la masa (béchamel): En una sartén o cacerola honda a fuego medio, derrite la mantequilla. Una vez derretida, añade la harina y remueve constantemente con una cuchara de madera o varillas durante 2-3 minutos, hasta formar un roux dorado y sin grumos. Esto eliminará el sabor a harina cruda.
  2. Incorpora la leche: Retira la sartén del fuego y añade la leche tibia poco a poco, sin dejar de remover con las varillas para evitar que se formen grumos. Vuelve a poner al fuego medio-bajo y continúa batiendo hasta que la mezcla espese y tenga una consistencia cremosa y homogénea.
  3. Añade los ingredientes clave: Cuando la béchamel haya espesado, incorpora el jamón picado, el aceite de trufa, la nuez moscada, sal y pimienta al gusto. Remueve bien para que todos los sabores se integren. Prueba y ajusta la sal si es necesario (recuerda que el jamón ya es salado).
  4. Enfría la masa: Vierte la masa de croquetas en una fuente plana, extiéndela bien para que se enfríe más rápido. Cúbrela con papel film directamente sobre la superficie para evitar que se forme costra. Refrigera durante al menos 2 horas, o idealmente de un día para otro, hasta que esté bien firme.
  5. Forma las croquetas: Cuando la masa esté fría y firme, retira el film. Con las manos ligeramente enharinadas o aceitadas (para que no se pegue), coge porciones de masa (aproximadamente una cucharada sopera) y dales forma de cilindro o de bolita, según tu preferencia.
  6. Reboza las croquetas: Prepara tres platos hondos: uno con harina, otro con los huevos batidos y el tercero con pan rallado. Pasa cada croqueta primero por harina, sacudiendo el exceso. Luego por huevo batido, asegurándote de que quede bien cubierta. Finalmente, por pan rallado, presionando suavemente para que se adhiera bien por todas partes.
  7. Fríe las croquetas: Calienta abundante aceite en una sartén profunda a fuego medio-alto. Cuando el aceite esté caliente (puedes probar con un trocito de pan, si burbujea es que está listo), fríe las croquetas en tandas, sin sobrecargar la sartén, hasta que estén doradas y crujientes por todos sus lados.
  8. Escurre y sirve: Retira las croquetas con una espumadera y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Sirve inmediatamente y disfruta de su cremosidad interior y su explosión de sabor a jamón y trufa.
  • Para una béchamel perfecta: Si la leche está caliente y el roux frío (o viceversa), es más fácil evitar grumos. Si se forma alguno, usa una batidora de mano para conseguir una masa lisa antes de añadir el jamón.
  • Potencia el sabor a trufa: Si no tienes aceite de trufa, puedes usar pasta de trufa negra. Si consigues trufa fresca, rállala directamente sobre la masa caliente al final o, si la guardas para el emplatado, lamina unas virutas justo antes de servir.
  • Formas variadas: Si las croquetas te parecen difíciles de dar forma, puedes extender la masa en una bandeja, enfriarla bien y luego cortarla en cuadrados o rectángulos. ¡Serán igual de ricas!
  • Congelación: Las croquetas se congelan de maravilla una vez rebozadas. Colócalas en una bandeja separadas y, cuando estén duras, guárdalas en un tupper o bolsa de congelación. Para freírlas, no hace falta descongelarlas, simplemente fríelas directamente en aceite caliente a fuego medio para que se hagan bien por dentro.
  • Variantes gourmet: ¿Quieres experimentar? Prueba a añadir un poco de queso parmesano rallado a la masa, o sustituye parte del jamón por setas salteadas (boletus, champiñones). ¡Las posibilidades son infinitas!

Espero que estas croquetas de jamón trufado se conviertan en vuestro nuevo aperitivo favorito. Son ese tipo de receta que, una vez que la pruebas, no hay vuelta atrás. La combinación del salado del jamón con el terroso y elegante aroma de la trufa es simplemente sublime. Anímate a prepararlas y cuéntame qué te parecen en los comentarios. Si tienes alguna duda o quieres sugerir tu propia versión, ¡no dudes en compartirla! Y si hay alguna otra receta especial que te gustaría ver por aquí, ¡déjamelo saber!


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