¡Hola, queridos amantes de la buena mesa! ¿Cómo estáis? Espero que con muchas ganas de encender los fogones (o al menos de disfrutar de algo delicioso sin mucho esfuerzo). Hoy os traigo una de esas recetas que se convierten en un básico en cuanto la pruebas: nuestra Ensalada templada de patata baby y mostaza antigua. Es perfecta para esas comidas informales con amigos, una cena ligera entre semana o incluso como un acompañamiento estrella para cualquier asado. La magia está en ese contraste entre la cremosidad de la patata, el toque vibrante de la mostaza y la calidez justa que la hace irresistible. Olvídate de las ensaladas aburridas; esta es pura comodidad y sabor en cada bocado, una auténtica delicia que te va a enamorar.
Tiempo de preparación: 25 minutos (+ 30 minutos de marinado)
Dificultad: Fácil
Raciones: Para 4 personas
Ingredientes
- 500 g de patatas baby
- 200 g de judías verdes finas
- 150 g de tomates cherry (pueden ser de distintos colores)
- 1/2 cebolla morada pequeña, en juliana muy fina
- Un manojo generoso de perejil fresco, picado
Para la vinagreta de mostaza antigua:
- 2 cucharadas soperas de mostaza antigua (en grano)
- 4 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
- 2 cucharadas soperas de vinagre de Jerez o vinagre de manzana
- 1 cucharadita de miel (opcional, para equilibrar sabores)
- Sal y pimienta negra recién molida al gusto
Preparación paso a paso
- Cocinar las patatas y judías: Lava muy bien las patatas baby y, sin pelar, cócelas en abundante agua con sal hasta que estén tiernas pero firmes (aproximadamente 15-20 minutos, según el tamaño). Escúrrelas y, una vez templadas, córtalas por la mitad o en cuartos si son más grandes. En los últimos 5 minutos de cocción de las patatas, añade las judías verdes a la misma olla para cocerlas al dente. Escúrrelas y reserva.
- Preparar la vinagreta: En un bol pequeño, combina la mostaza antigua, el aceite de oliva virgen extra, el vinagre de Jerez (o de manzana), la miel (si decides usarla), sal y pimienta negra recién molida. Bate enérgicamente con un tenedor o unas varillas hasta obtener una emulsión homogénea y bien integrada. Prueba y ajusta el punto de sal y acidez a tu gusto personal.
- Montar la ensalada: En un bol grande, incorpora las patatas baby templadas y las judías verdes escurridas. Añade la cebolla morada finamente cortada en juliana y los tomates cherry partidos por la mitad o en cuartos.
- Aliñar y marinar: Vierte la vinagreta de mostaza sobre todos los ingredientes de la ensalada. Mezcla con delicadeza, asegurándote de que todas las verduras queden bien impregnadas con el aderezo. Deja reposar la ensalada durante al menos 30 minutos a temperatura ambiente para que los sabores se fusionen y se potencien maravillosamente.
- Servir: Justo antes de llevarla a la mesa, espolvorea generosamente con el perejil fresco picado. Esta ensalada se puede disfrutar ligeramente templada o a temperatura ambiente. ¡Prepárate para saborear cada bocado!
Consejos de Nuria:
- Añade proteínas: Para transformar esta ensalada en un plato único más completo y nutritivo, puedes incorporar pechuga de pollo a la plancha troceada, salmón ahumado desmenuzado, atún en conserva de buena calidad o unos huevos cocidos cortados en cuartos.
- Toque crujiente: Dale una dimensión de textura extra con unos picatostes caseros, unas pipas de girasol tostadas, unas nueces picadas o unos trozos de beicon frito y crujiente. ¡Maravilloso contraste!
- Variante con otras verduras: Si te apetece experimentar, prueba a añadir espárragos verdes blanqueados, calabacín a la plancha en cubitos pequeños o rabanitos laminados muy finos para un toque picante y fresco.
- Prepara con antelación: Puedes cocer las patatas y las judías con antelación (incluso el día anterior) y tener la vinagreta preparada por separado. Simplemente monta la ensalada y aliña unos 30-60 minutos antes de servir para que absorba bien los sabores.
- Mostaza al gusto: Si eres fan del sabor intenso de la mostaza, puedes añadir una pizca de mostaza de Dijon a la mezcla. Si, por el contrario, prefieres un sabor más suave, reduce ligeramente la cantidad de mostaza antigua y/o añade un poco más de miel.
¡Y ahí la tenéis, una receta sencilla pero llena de matices que os hará quedar como auténticos chefs! Esta ensalada templada es la prueba de que lo saludable puede ser increíblemente delicioso y reconfortante. Anímate a prepararla y cuéntame qué te parece en los comentarios. Me encantaría saber tus trucos o qué ingredientes extra le has añadido. Y si hay alguna receta que te mueres por ver en el blog, no dudes en sugerírmela a través de nuestro formulario. ¡Hasta la próxima, cocinillas!
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