¡Hola, amantes del buen pan casero! Hoy os traigo una receta que, os aseguro, os va a robar el corazón (y el estómago): nuestra Focaccia integral con aceitunas negras y romero. ¿Hay algo más reconfortante que el aroma a pan recién horneado invadiendo tu cocina? Esta focaccia es la prueba viviente de ello. Perfecta para un aperitivo con amigos, como acompañamiento de una ensalada fresca o simplemente para picar entre horas. Su masa integral le aporta un toque rústico y una textura increíble, mientras que las aceitunas negras y el romero fresco elevan su sabor a otra dimensión. Es ese tipo de bocado sencillo pero lleno de matices que te transporta directamente a la campiña italiana. ¿Listos para amasar magia?
Tiempo de preparación: 25 minutos (activo) + 2 horas de levado
Dificultad: Fácil
Raciones: Para 6-8 personas
Ingredientes
- 400 g de harina de trigo integral de fuerza
- 100 g de harina de trigo común (o más integral si prefieres)
- 350 ml de agua tibia (aprox. 35-40°C)
- 7 g de levadura seca de panadero (o 20 g de levadura fresca)
- 1 cucharadita de azúcar (para activar la levadura, opcional)
- 100 ml de aceite de oliva virgen extra, más un poco extra para el molde y el acabado
- 10 g de sal marina fina
- 100 g de aceitunas negras sin hueso, troceadas
- 2-3 ramitas de romero fresco, hojas separadas
- Sal en escamas (Maldon o similar) para espolvorear
Preparación paso a paso
- Activar la levadura: En un bol pequeño, mezcla el agua tibia con el azúcar (si usas) y la levadura. Remueve suavemente y deja reposar unos 5-10 minutos, hasta que se forme una espumita en la superficie. Esto indica que la levadura está activa.
- Preparar la masa: En un bol grande, mezcla las harinas y la sal. Haz un hueco en el centro y vierte la mezcla de levadura y 50 ml del aceite de oliva virgen extra. Con una cuchara de madera o tus manos, mezcla desde el centro hacia afuera hasta integrar todos los ingredientes y obtener una masa pegajosa.
- Amasado (opcional): Aunque no es estrictamente necesario un amasado intensivo, puedes volcar la masa sobre una superficie ligeramente aceitada y amasar durante unos 5-7 minutos. La masa de focaccia integral tiende a ser más pegajosa y densa, pero con el amasado desarrollará su gluten. Si no quieres amasar, simplemente dobla la masa sobre sí misma varias veces dentro del bol, cada 15-20 minutos, durante 1 hora.
- Primer levado: Vuelve a colocar la masa en el bol, previamente untado con un poco de aceite. Cubre con un paño húmedo o film transparente y deja levar en un lugar cálido durante 1 hora o hasta que duplique su tamaño.
- Preparar el molde y extender la masa: Engrasa generosamente con aceite de oliva una bandeja de horno (aprox. 30×40 cm). Vuelca la masa con cuidado sobre la bandeja, intentando no desgasificarla demasiado. Con las yemas de los dedos engrasadas, estira la masa suavemente para que cubra toda la base de la bandeja. Es normal que se resista un poco; si es así, déjala reposar 10 minutos y luego continúa estirando.
- Dimpleado y toppings: Una vez extendida la masa, haz hoyuelos profundos con las yemas de los dedos por toda la superficie. Distribuye las aceitunas negras troceadas y las hojas de romero fresco por encima. Rocía generosamente con los 50 ml de aceite de oliva restantes, asegurándote de que penetre en los hoyuelos. Espolvorea con sal en escamas.
- Segundo levado: Cubre la bandeja con un paño y deja levar de nuevo durante unos 30-45 minutos en un lugar cálido. Mientras tanto, precalienta el horno a 200°C (ventilador) o 220°C (calor arriba y abajo).
- Horneado: Hornea la focaccia en el horno precalentado durante 20-25 minutos, o hasta que esté dorada por los bordes y el centro. Si ves que se dora demasiado rápido, puedes cubrirla con un poco de papel de aluminio.
- Enfriado y servir: Saca la focaccia del horno y déjala enfriar sobre una rejilla. Se disfruta mejor tibia. Corta en porciones y ¡a disfrutar!
Consejos de Nuria:
- La harina importa: Usar harina de fuerza integral es clave para una buena estructura. Si solo tienes harina integral normal, puedes mezclarla con un poco de harina de fuerza blanca para mejorar el resultado.
- Hidratación de la masa: La masa de focaccia es de por sí bastante hidratada, y la integral aún más densa. No te asustes si al principio parece muy pegajosa; con los levados y el aceite se volverá manejable. ¡No añadas más harina de la cuenta!
- Variantes de sabor: Si las aceitunas negras y el romero no son lo tuyo, puedes probar con tomatitos cherry, cebolla caramelizada, pimientos asados, orégano, tomillo o incluso queso feta desmenuzado. ¡La focaccia es muy versátil!
- Cómo servirla: Es fantástica por sí sola, pero también combina de maravilla con embutidos, quesos, como base para bruschettas, o incluso para hacer pequeños bocadillos. También puedes usarla para acompañar sopas o cremas.
- Conservación: Guarda la focaccia restante en un recipiente hermético a temperatura ambiente hasta 2-3 días. También puedes congelarla ya cortada en porciones, para tener siempre a mano. Descongela a temperatura ambiente y calienta ligeramente antes de consumir.
Espero de corazón que esta receta de Focaccia integral con aceitunas negras y romero os anime a encender el horno y disfrutar del placer de hacer pan en casa. ¡Os aseguro que el esfuerzo merece la pena! Si la probáis, no dudéis en compartir vuestras fotos y comentarios. Y si tenéis alguna sugerencia para futuras recetas o alguna variante de esta que os encantaría ver, dejadme un mensaje en los comentarios o a través de nuestro formulario de contacto. ¡Hasta la próxima delicia!
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