¡Hola, amantes de la buena mesa! ¿Hay algo más reconfortante que el aroma del pan recién horneado invadiendo vuestra cocina? Hoy os traigo una receta que es pura magia: nuestra Focaccia integral de tomates secos y aceitunas negras. Imaginaos esa base crujiente por fuera y tierna por dentro, con ese toque rústico que le da la harina integral, salpicada con el intenso sabor de los tomates secos y la explosión salada de las aceitunas negras. Es perfecta para compartir en un aperitivo con amigos, para acompañar una ensalada fresca en una comida ligera, o incluso para un picnic improvisado. Esta focaccia no es solo pan; es un viaje de sabores mediterráneos que os transportará directamente a una trattoria italiana. Su simplicidad esconde una complejidad deliciosa que os conquistará desde el primer bocado. ¡Prepararla es un placer, y disfrutarla, una verdadera fiesta!
Tiempo de preparación: 25 minutos (activos) + 2 horas de levado y reposo
Dificultad: Fácil
Raciones: Para 6-8 personas
Ingredientes
- 500 g de harina integral de trigo
- 350 ml de agua tibia
- 15 g de levadura fresca de panadero (o 5 g de levadura seca activa)
- 10 g de sal fina
- 50 ml de aceite de oliva virgen extra (AOVE) + un poco más para la bandeja y el acabado
- 80 g de tomates secos en aceite (escurridos y picados toscamente)
- 80 g de aceitunas negras sin hueso (picadas o cortadas en rodajas)
- 1 ramita de romero fresco (solo las hojas, picadas finamente)
- Sal gorda o en escamas (para espolvorear antes de hornear)
Preparación paso a paso
- En un bol pequeño, disuelve la levadura fresca en el agua tibia y añade una pizca de azúcar (opcional, ayuda a activar la levadura). Deja reposar 5-10 minutos hasta que burbujee. Si usas levadura seca, mézclala directamente con la harina.
- En un bol grande, combina la harina integral y la sal. Haz un hueco en el centro y vierte la mezcla de levadura y agua, junto con los 50 ml de aceite de oliva.
- Mezcla con una cuchara de madera o con tus manos hasta que los ingredientes se integren y formen una masa pegajosa.
- Transfiere la masa a una superficie ligeramente aceitada y amasa durante unos 10-15 minutos, hasta que se vuelva más elástica y menos pegajosa. Si usas amasadora, serán unos 8 minutos a velocidad media. No esperes una masa tan suave como la de pan blanco debido a la harina integral, pero debe ser maleable.
- Forma una bola con la masa, úntala ligeramente con aceite de oliva, colócala en un bol grande y cúbrela con un paño húmedo o film transparente. Deja levar en un lugar cálido durante 1 a 1.5 horas, o hasta que duplique su tamaño.
- Mientras la masa leva, escurre bien los tomates secos y las aceitunas, y pícalos toscamente. Pica también el romero fresco.
- Una vez que la masa haya levado, desgasifícala suavemente con los nudillos y extiéndela sobre una bandeja de horno previamente untada generosamente con aceite de oliva. Usa las yemas de tus dedos para crear los característicos hoyuelos en la superficie de la focaccia.
- Distribuye los tomates secos, las aceitunas negras y el romero picado sobre la superficie de la masa. Presiona suavemente para que se incrusten un poco.
- Cubre la bandeja con un paño limpio y deja reposar la focaccia otros 30 minutos en un lugar cálido para un segundo levado.
- Precalienta el horno a 200°C (ventilador) o 220°C (calor arriba y abajo).
- Antes de hornear, rocía la focaccia con un chorrito extra de aceite de oliva y espolvorea con sal gorda o en escamas.
- Hornea durante 25-30 minutos, o hasta que la focaccia esté dorada y crujiente por los bordes.
- Retira del horno, déjala enfriar un poco sobre una rejilla y sírvela tibia o a temperatura ambiente. ¡Deliciosa!
Consejos de Nuria:
- La Harina Integral: Si buscas una textura más ligera y esponjosa sin perder el toque integral, puedes sustituir la mitad de la harina integral por harina de fuerza blanca. El resultado será igualmente delicioso y con un toque más tierno.
- Personaliza tus toppings: Esta focaccia es un lienzo en blanco. Prueba a añadir otros ingredientes como cebolla caramelizada, pimientos asados, rodajas finas de patata, queso feta desmenuzado, o incluso una mezcla de hierbas provenzales. ¡Deja volar tu imaginación!
- El secreto del levado: Asegúrate de que tu masa leveda en un lugar cálido y sin corrientes de aire. En invierno, un truco es encender el horno unos minutos, apagarlo, y meter el bol dentro con la puerta entreabierta. ¡Funciona de maravilla!
- Para un toque extra de sabor: Antes de hornear, puedes pincelar la focaccia con el aceite de los tomates secos, ¡aportará un sabor aún más intenso y aromático!
- Conservación: La focaccia está deliciosa recién hecha, pero si te sobra (cosa que dudo), guárdala envuelta en un paño de cocina a temperatura ambiente por un día, o en un recipiente hermético. También puedes congelarla ya horneada y en porciones para tener siempre a mano.
Y ahí lo tenéis, una Focaccia integral de tomates secos y aceitunas negras lista para deleitar vuestros sentidos. Es una receta que, a pesar de lo que pueda parecer, es sencilla y tremendamente gratificante de hacer. El esfuerzo se ve recompensado con un pan artesanal, lleno de sabor y con esa textura inconfundible que solo lo casero puede ofrecer. Os animo de corazón a que la probéis, la compartáis y, por supuesto, nos contéis qué os ha parecido en los comentarios. ¿Tenéis alguna otra combinación de ingredientes en mente para la próxima focaccia? ¡Dejadnos vuestras sugerencias y quizás sea la protagonista de nuestro siguiente post! ¡Buen provecho!
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