¡Hola, amantes de lo dulce y las combinaciones que sorprenden! Hoy os traigo una receta que va a convertirse en la estrella de vuestras reuniones, meriendas o simplemente de ese momento de capricho con un buen café. Hablamos de unas galletas de jengibre que no son unas galletas cualquiera. Son GALLETAS, así con mayúsculas, porque no solo tienen ese toque picante y cálido tan característico del jengibre, sino que están rellenas de una suave y vibrante crema de naranja. Es como un abrazo especiado con un beso cítrico al final. Perfectas para levantar el ánimo en un día gris o para endulzar cualquier celebración, desde la Navidad hasta una tarde de primavera. La combinación del picante sutil del jengibre con la frescura de la naranja es simplemente adictiva. Preparad vuestros paladares, porque esta delicia os espera.
Tiempo de preparación: 50 minutos (+ 45 minutos de reposo de la masa)
Dificultad: Fácil
Raciones: Para 12-15 galletas
Ingredientes
- Para las galletas de jengibre:
- 200g de harina de trigo todo uso
- 100g de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
- 100g de azúcar moreno
- 50g de azúcar blanco
- 1 huevo grande, a temperatura ambiente
- 60ml de melaza (o miel oscura)
- 2 cucharaditas de jengibre molido
- 1 cucharadita de canela molida
- 1/2 cucharadita de clavo molido
- 1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio
- 1/4 cucharadita de sal
- Para la crema de naranja:
- 150g de queso crema (tipo Philadelphia), frío
- 50g de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
- 200g de azúcar glas (azúcar impalpable)
- Ralladura de 1 naranja grande
- 1 cucharada de zumo de naranja recién exprimido
- 1/2 cucharadita de extracto de vainilla (opcional)
Preparación paso a paso
- Prepara la masa de jengibre: En un bol mediano, mezcla la harina, el jengibre molido, la canela, el clavo, el bicarbonato de sodio y la sal. Reserva.
- En un bol grande, bate la mantequilla con el azúcar moreno y el azúcar blanco hasta obtener una mezcla cremosa y ligera (unos 3-4 minutos).
- Añade el huevo y la melaza (o miel), y bate hasta que estén bien incorporados.
- Incorpora gradualmente los ingredientes secos a la mezcla húmeda, batiendo a baja velocidad hasta que se forme una masa homogénea. No batas en exceso.
- Envuelve la masa en papel film y refrigérala durante al menos 45 minutos (o hasta 2 horas) para que se enfríe y sea más fácil de manejar.
- Hornea las galletas: Precalienta el horno a 180°C (350°F). Cubre dos bandejas de horno con papel de hornear.
- Sobre una superficie ligeramente enharinada, estira la masa con un rodillo hasta que tenga un grosor de unos 3-4 mm.
- Con un cortador de galletas redondo (o la forma que prefieras), corta las galletas y colócalas en las bandejas preparadas, dejando un poco de espacio entre ellas.
- Hornea durante 10-12 minutos, o hasta que los bordes estén ligeramente dorados. Deja enfriar en la bandeja durante unos minutos antes de transferirlas a una rejilla para que se enfríen por completo.
- Prepara la crema de naranja: Mientras las galletas se enfrían, en un bol, bate la mantequilla a temperatura ambiente hasta que esté suave y cremosa.
- Añade el queso crema frío y bate a velocidad media hasta que la mezcla sea suave y no tenga grumos (aproximadamente 1-2 minutos). Es importante que el queso crema esté frío para una mejor consistencia.
- Incorpora el azúcar glas poco a poco, batiendo a baja velocidad para evitar que se esparza. Una vez integrado, sube la velocidad y bate hasta obtener una crema ligera y esponjosa.
- Añade la ralladura de naranja, el zumo de naranja y el extracto de vainilla (si lo usas). Bate solo hasta que se incorpore. No batas en exceso para evitar que la crema se licue.
- Monta las galletas: Cuando las galletas estén completamente frías, coge una galleta, extiende una generosa capa de crema de naranja en la parte inferior y cúbrela con otra galleta, formando un sándwich.
- Repite el proceso con el resto de las galletas y la crema. Puedes servir las galletas de inmediato o refrigerarlas para que la crema se asiente un poco.
Consejos de Nuria:
- La importancia del enfriado: No te saltes el paso de refrigerar la masa. Es clave para que las galletas mantengan su forma al hornearse y no se extiendan demasiado.
- Consistencia de la crema: Asegúrate de que el queso crema esté frío y la mantequilla a temperatura ambiente para lograr la textura perfecta en la crema. Si la crema queda demasiado blanda, refrigérala unos 15-20 minutos antes de usarla.
- Variaciones de sabor: Si quieres un toque diferente, puedes añadir un poco de jengibre fresco rallado a la masa de las galletas para intensificar el sabor, o un poco de cardamomo a las especias.
- Decoración extra: Una vez rellenas, puedes espolvorear las galletas con un poco de azúcar glas, ralladura de naranja fresca o incluso un poco de canela para un acabado más bonito y aromático.
- Conservación: Guarda las galletas rellenas en un recipiente hermético en el frigorífico. Están deliciosas frías, pero si las sacas unos 15 minutos antes de servir, la crema estará más suave.
¡Y listo! Con esta receta, no solo prepararás unas galletas espectaculares, sino que también llenarás tu casa de un aroma increíble que invita a quedarse. Anímate a probarlas y, si te animas, cuéntame en los comentarios qué tal te han salido o si le has dado algún toque personal. ¡Me encanta leer vuestras creaciones! Y si hay alguna receta que te encantaría ver por aquí, no dudes en dejar tu sugerencia. ¡Hasta la próxima delicia!
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