¡Hola, amantes de la buena mesa! ¿Hay algo más reconfortante que un plato de pasta casera? Hoy vamos a darle una vuelta de tuerca a un clásico italiano con un toque de color y sofisticación que os va a enamorar: nuestros ñoquis de patata morada con mantequilla avellana y salvia. Estos pequeños bocados no solo son un festín para el paladar por su textura suave y ese sabor profundo, sino que también son un espectáculo visual gracias al vibrante color de la patata morada. Son perfectos para una cena especial de fin de semana, una reunión con amigos o simplemente para darte un capricho. Prepararlos es más sencillo de lo que parece, y el resultado es, os lo aseguro, pura magia. ¡Vamos a cocinar!
Tiempo de preparación: 45 minutos (más el tiempo de cocción de las patatas)
Dificultad: Media
Raciones: Para 4 personas
Ingredientes
- 500g de patatas moradas
- 120-150g de harina de trigo (tipo 0000 o de todo uso), más extra para espolvorear
- 1 yema de huevo grande (opcional, para mayor ligazón y color)
- 1/2 cucharadita de nuez moscada rallada
- Sal y pimienta negra recién molida al gusto
- 100g de mantequilla sin sal de buena calidad
- 12-15 hojas de salvia fresca
- Queso Parmigiano Reggiano rallado, para servir
Preparación paso a paso
- Cocinar las patatas: Lava bien las patatas moradas y cuécelas con piel en agua con sal hasta que estén muy tiernas (unos 25-35 minutos, dependiendo del tamaño). También puedes hornearlas para que absorban menos agua, lo que es ideal para los ñoquis.
- Preparar el puré: Una vez cocidas, pélalas en caliente (con cuidado) y pásalas por un pasapurés o machácalas con un tenedor hasta obtener un puré fino y sin grumos. Es crucial trabajar las patatas mientras aún están calientes para evitar que absorban demasiada harina después.
- Mezclar la masa: Extiende el puré de patata sobre una superficie limpia y ligeramente enharinada. Haz un hueco en el centro y añade la yema de huevo (si la usas), la nuez moscada, sal y pimienta. Poco a poco, ve incorporando la harina, mezclando suavemente con las manos o una espátula. Es importante no amasar en exceso para que los ñoquis no queden duros. La masa estará lista cuando sea homogénea y ligeramente pegajosa, pero manejable.
- Formar los ñoquis: Divide la masa en porciones y, sobre una superficie ligeramente enharinada, forma cilindros de aproximadamente 1,5-2 cm de diámetro. Corta los cilindros en trozos de 2-2,5 cm de largo. Si quieres, puedes pasar cada trozo por el reverso de un tenedor o por una tabla de ñoquis para darles la forma estriada característica. Colócalos sobre una bandeja enharinada, separados para que no se peguen.
- Cocinar los ñoquis: Calienta abundante agua con sal en una olla grande hasta que hierva suavemente. Introduce los ñoquis en tandas pequeñas para no bajar la temperatura del agua. Estarán listos cuando floten a la superficie (aproximadamente 2-3 minutos). Retíralos con una espumadera y escúrrelos bien.
- Preparar la mantequilla avellana: Mientras se cuecen los ñoquis, derrite la mantequilla en una sartén grande a fuego medio. Cuando la mantequilla empiece a espumear y a tomar un color dorado claro, añade las hojas de salvia. Cocina hasta que la mantequilla adquiera un tono avellana y desprenda un aroma delicioso. Retira del fuego.
- Servir: Añade los ñoquis cocidos directamente a la sartén con la mantequilla avellana y salvia. Remueve suavemente para que se impregnen bien. Sirve inmediatamente espolvoreados con abundante queso Parmigiano Reggiano rallado. ¡A disfrutar!
Consejos de Nuria:
- La clave de la patata: Si puedes, hornea las patatas en lugar de hervirlas. Esto reduce la humedad, lo que significa que necesitarás menos harina y tus ñoquis serán más ligeros y suaves.
- No amases en exceso: Este es el error más común. Un amasado excesivo desarrolla el gluten de la harina, resultando en ñoquis duros y chiclosos. Mezcla solo hasta que la masa se una.
- La textura de la masa: La cantidad de harina es orientativa. Depende de la humedad de la patata. Añade poco a poco hasta que la masa no se pegue excesivamente a tus manos, pero siga siendo tierna.
- Congelar ñoquis: Puedes congelar los ñoquis crudos. Una vez formados, colócalos en una bandeja separados y congela hasta que estén duros. Luego, guárdalos en bolsas herméticas. Cocínalos directamente del congelador en agua hirviendo con sal, añadiendo un par de minutos más al tiempo de cocción.
- Variantes de salsa: Si la mantequilla avellana no es lo tuyo, estos ñoquis quedan espectaculares con una simple salsa de tomate casera o incluso un pesto suave.
Ahí lo tenéis, amigos, una receta que es un canto a la originalidad y al buen gusto. Estos ñoquis de patata morada con mantequilla avellana y salvia son una verdadera delicia que no dejará indiferente a nadie. Animaros a prepararlos y me contáis qué tal la experiencia. ¡Me encantaría leer vuestros comentarios y ver vuestras creaciones! Y recordad, si tenéis alguna sugerencia para futuras recetas o queréis que le dé una vuelta a algún plato en particular, no dudéis en usar el formulario de contacto. ¡Hasta la próxima aventura culinaria!
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