¡Hola, amantes de lo dulce y lo diferente! Hoy os traigo una joya que combina la suavidad más exquisita con un toque exótico y refrescante: nuestra Panna cotta de chocolate blanco y té verde. Si buscáis un postre elegante, ligero y con ese punto «especial» que sorprende, esta receta es para vosotros. La panna cotta es un clásico italiano que siempre triunfa, pero esta versión con la cremosidad del chocolate blanco y el sutil amargor herbal del té verde la eleva a otro nivel. Es perfecta para cerrar una cena especial, para una merienda sofisticada o simplemente para darte un capricho. ¿Quién dijo que la elegancia no podía ser sencilla?
Tiempo de preparación: 25 minutos (+ 30 minutos de marinado)
Dificultad: Fácil
Raciones: Para 4 personas
Ingredientes
- 500 ml de nata para montar (crema de leche con mínimo 35% M.G.)
- 100 g de chocolate blanco de buena calidad, troceado
- 4 hojas de gelatina (o 6 g de gelatina en polvo)
- 2 cucharaditas de té verde matcha en polvo (o 2 bolsitas de té verde de calidad)
- 50 g de azúcar blanco (puedes ajustar al gusto)
- Para decorar (opcional): un poco más de té matcha en polvo, frutos rojos frescos, hojas de menta.
Preparación paso a paso
- Prepara la gelatina: Si usas hojas, ponlas a hidratar en un bol con agua fría durante al menos 5 minutos. Si es gelatina en polvo, mezcla con 2-3 cucharadas de agua fría y deja reposar.
- Infusiona el té: En un cazo, vierte la nata. Si usas té verde en bolsitas o hebras, calienta la nata a fuego medio hasta que empiece a humear (sin que hierva). Retira del fuego, añade el té y deja infusionar tapado durante 30 minutos. Luego, cuela la nata para retirar las hojas o bolsitas. Si usas matcha en polvo, calienta la nata sin que hierva y, fuera del fuego, disuelve el matcha con ayuda de unas varillas hasta que no queden grumos.
- Incorpora el chocolate y el azúcar: Vuelve a poner la nata infusionada (o con matcha) en el cazo a fuego medio-bajo. Añade el azúcar y el chocolate blanco troceado. Remueve constantemente hasta que el chocolate se derrita por completo y el azúcar se disuelva. Es importante no dejar que la mezcla hierva.
- Añade la gelatina: Escurre bien las hojas de gelatina hidratadas y añádelas a la mezcla caliente de nata y chocolate. Remueve enérgicamente hasta que se disuelvan por completo y se integren. Si usas gelatina en polvo, caliéntala ligeramente en el microondas unos segundos (sin que hierva) hasta que esté líquida y añádela a la mezcla de nata.
- Reparte y enfría: Vierte la mezcla en 4 moldes individuales (pueden ser ramequines, vasos o moldes específicos para panna cotta). Deja enfriar a temperatura ambiente durante unos minutos y luego refrigera en la nevera durante al menos 4 horas, o idealmente toda la noche, hasta que cuaje por completo.
- Desmolda y decora: Para desmoldar, puedes pasar un cuchillo fino por el borde del molde y sumergir la base del molde en agua caliente durante unos segundos. Invierte sobre un plato de postre. Decora con un toque de té matcha espolvoreado, unos frutos rojos frescos o unas hojitas de menta. ¡A disfrutar!
Consejos de Nuria:
- Variantes de té: Si quieres experimentar, prueba a infusionar la nata con otros tipos de té como Earl Grey, té de jazmín o incluso un toque de jengibre fresco rallado para un sabor más picante.
- Intensidad del matcha: Si te gusta un sabor a té verde más pronunciado, puedes añadir media cucharadita extra de matcha en polvo. Recuerda tamizarlo para evitar grumos.
- Chocolate: Para un contraste interesante, puedes usar una mitad de chocolate blanco y otra de chocolate con leche. ¡El resultado es delicioso!
- Textura perfecta: Asegúrate de no hervir la nata en ningún momento, ya que esto puede alterar la textura final de la panna cotta y hacer que se corte. La gelatina se disuelve mejor en líquidos calientes pero no hirviendo.
- Desmoldado sin problemas: Si tienes dificultades para desmoldar, pasa rápidamente la base del recipiente por agua caliente durante unos segundos. Esto ayudará a que la panna cotta se desprenda con facilidad.
- Acompañamientos: Además de frutos rojos, esta panna cotta marida a la perfección con coulis de maracuyá, unas lascas de coco tostado o incluso unas galletas de mantequilla desmenuzadas para un toque crujiente.
Espero de corazón que esta receta os anime a probar combinaciones nuevas y a disfrutar de un postre que es puro arte en el paladar. La Panna cotta de chocolate blanco y té verde es la prueba de que la sencillez y la originalidad pueden ir de la mano. Contadme en los comentarios si la preparáis y qué os ha parecido. ¡Me encantaría leer vuestras experiencias! Y si hay alguna receta que os gustaría que adaptara, no dudéis en pedírmelo.
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