Panna cotta de chocolate blanco y té verde

30 noviembre 2025 imagen

¡Hola, amantes de lo dulce y lo diferente! Hoy os traigo una joya que combina la suavidad más exquisita con un toque exótico y refrescante: nuestra Panna cotta de chocolate blanco y té verde. Si buscáis un postre elegante, ligero y con ese punto «especial» que sorprende, esta receta es para vosotros. La panna cotta es un clásico italiano que siempre triunfa, pero esta versión con la cremosidad del chocolate blanco y el sutil amargor herbal del té verde la eleva a otro nivel. Es perfecta para cerrar una cena especial, para una merienda sofisticada o simplemente para darte un capricho. ¿Quién dijo que la elegancia no podía ser sencilla?

  • 🕒 Tiempo de preparación: 25 minutos (+ 30 minutos de marinado)
  • 🔥 Dificultad: Fácil
  • 🍽️ Raciones: Para 4 personas
  • 500 ml de nata para montar (crema de leche con mínimo 35% M.G.)
  • 100 g de chocolate blanco de buena calidad, troceado
  • 4 hojas de gelatina (o 6 g de gelatina en polvo)
  • 2 cucharaditas de té verde matcha en polvo (o 2 bolsitas de té verde de calidad)
  • 50 g de azúcar blanco (puedes ajustar al gusto)
  • Para decorar (opcional): un poco más de té matcha en polvo, frutos rojos frescos, hojas de menta.
  1. Prepara la gelatina: Si usas hojas, ponlas a hidratar en un bol con agua fría durante al menos 5 minutos. Si es gelatina en polvo, mezcla con 2-3 cucharadas de agua fría y deja reposar.
  2. Infusiona el té: En un cazo, vierte la nata. Si usas té verde en bolsitas o hebras, calienta la nata a fuego medio hasta que empiece a humear (sin que hierva). Retira del fuego, añade el té y deja infusionar tapado durante 30 minutos. Luego, cuela la nata para retirar las hojas o bolsitas. Si usas matcha en polvo, calienta la nata sin que hierva y, fuera del fuego, disuelve el matcha con ayuda de unas varillas hasta que no queden grumos.
  3. Incorpora el chocolate y el azúcar: Vuelve a poner la nata infusionada (o con matcha) en el cazo a fuego medio-bajo. Añade el azúcar y el chocolate blanco troceado. Remueve constantemente hasta que el chocolate se derrita por completo y el azúcar se disuelva. Es importante no dejar que la mezcla hierva.
  4. Añade la gelatina: Escurre bien las hojas de gelatina hidratadas y añádelas a la mezcla caliente de nata y chocolate. Remueve enérgicamente hasta que se disuelvan por completo y se integren. Si usas gelatina en polvo, caliéntala ligeramente en el microondas unos segundos (sin que hierva) hasta que esté líquida y añádela a la mezcla de nata.
  5. Reparte y enfría: Vierte la mezcla en 4 moldes individuales (pueden ser ramequines, vasos o moldes específicos para panna cotta). Deja enfriar a temperatura ambiente durante unos minutos y luego refrigera en la nevera durante al menos 4 horas, o idealmente toda la noche, hasta que cuaje por completo.
  6. Desmolda y decora: Para desmoldar, puedes pasar un cuchillo fino por el borde del molde y sumergir la base del molde en agua caliente durante unos segundos. Invierte sobre un plato de postre. Decora con un toque de té matcha espolvoreado, unos frutos rojos frescos o unas hojitas de menta. ¡A disfrutar!
  • Variantes de té: Si quieres experimentar, prueba a infusionar la nata con otros tipos de té como Earl Grey, té de jazmín o incluso un toque de jengibre fresco rallado para un sabor más picante.
  • Intensidad del matcha: Si te gusta un sabor a té verde más pronunciado, puedes añadir media cucharadita extra de matcha en polvo. Recuerda tamizarlo para evitar grumos.
  • Chocolate: Para un contraste interesante, puedes usar una mitad de chocolate blanco y otra de chocolate con leche. ¡El resultado es delicioso!
  • Textura perfecta: Asegúrate de no hervir la nata en ningún momento, ya que esto puede alterar la textura final de la panna cotta y hacer que se corte. La gelatina se disuelve mejor en líquidos calientes pero no hirviendo.
  • Desmoldado sin problemas: Si tienes dificultades para desmoldar, pasa rápidamente la base del recipiente por agua caliente durante unos segundos. Esto ayudará a que la panna cotta se desprenda con facilidad.
  • Acompañamientos: Además de frutos rojos, esta panna cotta marida a la perfección con coulis de maracuyá, unas lascas de coco tostado o incluso unas galletas de mantequilla desmenuzadas para un toque crujiente.

Espero de corazón que esta receta os anime a probar combinaciones nuevas y a disfrutar de un postre que es puro arte en el paladar. La Panna cotta de chocolate blanco y té verde es la prueba de que la sencillez y la originalidad pueden ir de la mano. Contadme en los comentarios si la preparáis y qué os ha parecido. ¡Me encantaría leer vuestras experiencias! Y si hay alguna receta que os gustaría que adaptara, no dudéis en pedírmelo.


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