¡Hola a todos, amantes de la buena mesa! ¿Listos para darle un giro vibrante a vuestras cenas? Hoy os traigo una receta que, os lo aseguro, se convertirá en un imprescindible en vuestro repertorio culinario. Hablamos de un Pollo Glaseado con Naranja Sanguina y Jengibre, un plato que fusiona la dulzura cítrica y ligeramente ácida de la naranja sanguina, tan especial en esta época, con el toque picante y cálido del jengibre. Es una combinación explosiva que eleva el humilde pollo a una categoría gourmet, pero con una facilidad que os sorprenderá. Perfecto para una comida familiar de fin de semana o para impresionar a vuestros invitados sin pasar horas en la cocina. El glaseado caramelizado crea una capa irresistible que encapsula todos esos sabores, haciendo de cada bocado una experiencia inolvidable. ¡Preparaos para disfrutar!
Tiempo de preparación: 25 minutos (+ 30-60 minutos de marinado)
Dificultad: Fácil
Raciones: Para 4 personas
Ingredientes
- 4 muslos de pollo deshuesados y sin piel (o pechugas de pollo)
- 2 naranjas sanguinas grandes (jugo de 2 y ralladura de 1)
- 1 trozo de jengibre fresco de unos 4 cm, pelado y rallado
- 2 dientes de ajo, picados finamente
- 3 cucharadas de salsa de soja baja en sodio (o tamari para opción sin gluten)
- 2 cucharadas de miel o jarabe de arce
- 1 cucharada de vinagre de arroz (o vinagre de manzana)
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta negra recién molida al gusto
- Para decorar: unas rodajas finas de naranja sanguina y cilantro fresco picado o semillas de sésamo tostadas
Preparación paso a paso
- Prepara el marinado: En un bol mediano, mezcla el jugo de las dos naranjas sanguinas, la ralladura de una naranja, el jengibre rallado, el ajo picado, la salsa de soja, la miel y el vinagre de arroz. Bate bien hasta que todos los ingredientes se integren.
- Marina el pollo: Coloca los muslos de pollo en un recipiente o bolsa para marinar. Vierte la mezcla sobre el pollo, asegurándote de que quede bien cubierto. Tapa o cierra la bolsa y refrigera durante al menos 30 minutos (idealmente 1 hora o incluso hasta 4 horas para un sabor más intenso).
- Precalienta el horno: Si vas a hornearlo, precalienta el horno a 200°C (400°F). Si vas a cocinarlo en sartén, tenla lista a fuego medio-alto.
- Sella el pollo: Calienta el aceite de oliva en una sartén grande apta para horno (o una sartén normal si lo vas a terminar en el horno o solo en la sartén). Retira el pollo del marinado (reserva el líquido del marinado) y séllalo por ambos lados durante 3-4 minutos por cada lado, hasta que esté dorado y crujiente.
- Glasea el pollo: Vierte el líquido del marinado reservado en la sartén con el pollo. Lleva a ebullición y reduce el fuego a medio-bajo. Cocina a fuego lento, girando el pollo ocasionalmente, hasta que el glaseado se reduzca y espese, cubriendo el pollo de manera brillante (unos 10-15 minutos). Si usas el horno, puedes transferir la sartén directamente al horno precalentado y hornear durante unos 15-20 minutos, o hasta que el pollo esté cocido por completo y el glaseado se haya caramelizado ligeramente.
- Sirve: Retira el pollo de la sartén o del horno. Deja reposar unos minutos antes de cortar. Sirve inmediatamente, regando con el glaseado restante de la sartén. Decora con rodajas de naranja sanguina y cilantro fresco o semillas de sésamo tostadas.
Consejos de Nuria:
- Variantes cítricas: Si la naranja sanguina no está de temporada, puedes usar naranjas normales, ajustando un poco la miel si son menos ácidas. Un toque de zumo de lima también le va genial.
- Añade un toque picante: Para los amantes del picante, una pizca de hojuelas de chile seco o un poco de pasta gochujang en el marinado realzará el sabor.
- Acompañamientos ideales: Este pollo es fantástico con arroz jazmín o basmati, cuscús o incluso una ensalada fresca con aguacate. También podéis servirlo con verduras asadas como brócoli o espárragos.
- Pollo perfecto: Para evitar que el pollo quede seco, no lo cocines en exceso. Los muslos son más indulgentes, pero si usas pechugas, asegúrate de no pasarte con el tiempo de cocción.
- Glaseado sin quemar: Vigila el glaseado mientras se reduce. Si ves que se oscurece demasiado rápido, baja el fuego o añade una cucharada de agua o caldo para diluirlo ligeramente.
Espero de corazón que esta receta de Pollo Glaseado con Naranja Sanguina y Jengibre os anime a explorar nuevos sabores y a disfrutar aún más de vuestras comidas. Es un plato que lo tiene todo: es aromático, jugoso, lleno de contrastes y, sobre todo, fácil de hacer. No dudéis en dejarme un comentario contándome vuestra experiencia o, si os apetece, pedidme esa receta especial que tenéis en mente a través del formulario. ¡Me encanta leer vuestras sugerencias y crear nuevas delicias juntos! ¡Hasta la próxima receta, cocineros!
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