Pollo glaseado con naranja sanguina y jengibre

6 enero 2026 imagen

¡Hola a todos, amantes de la buena mesa! ¿Listos para darle un giro vibrante a vuestras cenas? Hoy os traigo una receta que, os lo aseguro, se convertirá en un imprescindible en vuestro repertorio culinario. Hablamos de un Pollo Glaseado con Naranja Sanguina y Jengibre, un plato que fusiona la dulzura cítrica y ligeramente ácida de la naranja sanguina, tan especial en esta época, con el toque picante y cálido del jengibre. Es una combinación explosiva que eleva el humilde pollo a una categoría gourmet, pero con una facilidad que os sorprenderá. Perfecto para una comida familiar de fin de semana o para impresionar a vuestros invitados sin pasar horas en la cocina. El glaseado caramelizado crea una capa irresistible que encapsula todos esos sabores, haciendo de cada bocado una experiencia inolvidable. ¡Preparaos para disfrutar!

  • 🕒 Tiempo de preparación: 25 minutos (+ 30-60 minutos de marinado)
  • 🔥 Dificultad: Fácil
  • 🍽️ Raciones: Para 4 personas
  • 4 muslos de pollo deshuesados y sin piel (o pechugas de pollo)
  • 2 naranjas sanguinas grandes (jugo de 2 y ralladura de 1)
  • 1 trozo de jengibre fresco de unos 4 cm, pelado y rallado
  • 2 dientes de ajo, picados finamente
  • 3 cucharadas de salsa de soja baja en sodio (o tamari para opción sin gluten)
  • 2 cucharadas de miel o jarabe de arce
  • 1 cucharada de vinagre de arroz (o vinagre de manzana)
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta negra recién molida al gusto
  • Para decorar: unas rodajas finas de naranja sanguina y cilantro fresco picado o semillas de sésamo tostadas
  1. Prepara el marinado: En un bol mediano, mezcla el jugo de las dos naranjas sanguinas, la ralladura de una naranja, el jengibre rallado, el ajo picado, la salsa de soja, la miel y el vinagre de arroz. Bate bien hasta que todos los ingredientes se integren.
  2. Marina el pollo: Coloca los muslos de pollo en un recipiente o bolsa para marinar. Vierte la mezcla sobre el pollo, asegurándote de que quede bien cubierto. Tapa o cierra la bolsa y refrigera durante al menos 30 minutos (idealmente 1 hora o incluso hasta 4 horas para un sabor más intenso).
  3. Precalienta el horno: Si vas a hornearlo, precalienta el horno a 200°C (400°F). Si vas a cocinarlo en sartén, tenla lista a fuego medio-alto.
  4. Sella el pollo: Calienta el aceite de oliva en una sartén grande apta para horno (o una sartén normal si lo vas a terminar en el horno o solo en la sartén). Retira el pollo del marinado (reserva el líquido del marinado) y séllalo por ambos lados durante 3-4 minutos por cada lado, hasta que esté dorado y crujiente.
  5. Glasea el pollo: Vierte el líquido del marinado reservado en la sartén con el pollo. Lleva a ebullición y reduce el fuego a medio-bajo. Cocina a fuego lento, girando el pollo ocasionalmente, hasta que el glaseado se reduzca y espese, cubriendo el pollo de manera brillante (unos 10-15 minutos). Si usas el horno, puedes transferir la sartén directamente al horno precalentado y hornear durante unos 15-20 minutos, o hasta que el pollo esté cocido por completo y el glaseado se haya caramelizado ligeramente.
  6. Sirve: Retira el pollo de la sartén o del horno. Deja reposar unos minutos antes de cortar. Sirve inmediatamente, regando con el glaseado restante de la sartén. Decora con rodajas de naranja sanguina y cilantro fresco o semillas de sésamo tostadas.
  • Variantes cítricas: Si la naranja sanguina no está de temporada, puedes usar naranjas normales, ajustando un poco la miel si son menos ácidas. Un toque de zumo de lima también le va genial.
  • Añade un toque picante: Para los amantes del picante, una pizca de hojuelas de chile seco o un poco de pasta gochujang en el marinado realzará el sabor.
  • Acompañamientos ideales: Este pollo es fantástico con arroz jazmín o basmati, cuscús o incluso una ensalada fresca con aguacate. También podéis servirlo con verduras asadas como brócoli o espárragos.
  • Pollo perfecto: Para evitar que el pollo quede seco, no lo cocines en exceso. Los muslos son más indulgentes, pero si usas pechugas, asegúrate de no pasarte con el tiempo de cocción.
  • Glaseado sin quemar: Vigila el glaseado mientras se reduce. Si ves que se oscurece demasiado rápido, baja el fuego o añade una cucharada de agua o caldo para diluirlo ligeramente.

Espero de corazón que esta receta de Pollo Glaseado con Naranja Sanguina y Jengibre os anime a explorar nuevos sabores y a disfrutar aún más de vuestras comidas. Es un plato que lo tiene todo: es aromático, jugoso, lleno de contrastes y, sobre todo, fácil de hacer. No dudéis en dejarme un comentario contándome vuestra experiencia o, si os apetece, pedidme esa receta especial que tenéis en mente a través del formulario. ¡Me encanta leer vuestras sugerencias y crear nuevas delicias juntos! ¡Hasta la próxima receta, cocineros!


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