¡Hola, queridos amantes de los sabores auténticos y las dulces caricias para el alma! Hoy os traigo una receta de esas que te abrazan por dentro, perfecta para esos días en los que el cuerpo pide un capricho reconfortante pero sin complicaciones. ¿Alguna vez habéis pensado en el yogur más allá del desayuno frío? Pues preparaos para descubrir una nueva dimensión con este Postre caliente de yogur, miel y frutos secos. Es una joya de la cocina sencilla, que transforma ingredientes cotidianos en una experiencia culinaria sofisticada y hogareña a la vez. Ideal para poner el broche de oro a una comida familiar, o incluso como una merienda especial en una tarde de frío. Su equilibrio entre lo cremoso del yogur, la dulzura natural de la miel y el toque crujiente de los frutos secos lo hace irresistible. ¡Os aseguro que se convertirá en uno de vuestros postres favoritos!
Tiempo de preparación: 25 minutos (+ 15-20 minutos de horneado)
Dificultad: Fácil
Raciones: Para 4 personas
Ingredientes
- 500 g de yogur griego natural sin azúcar (o de oveja/cabra para un sabor más intenso)
- 4 cucharadas de miel de buena calidad (o jarabe de arce, al gusto)
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 1/2 cucharadita de canela en polvo
- Una pizca de nuez moscada rallada (opcional)
- 80 g de frutos secos variados (nueces, almendras, avellanas, pistachos), troceados groseramente
- 2 cucharadas de pasas, dátiles picados o arándanos deshidratados (opcional)
- Una cucharada de mantequilla sin sal, derretida (para untar los moldes y gratinar)
- Ralladura de piel de 1/2 naranja o limón (opcional, para un toque cítrico)
Preparación paso a paso
- Precalienta y prepara: Precalienta el horno a 180°C (350°F) con calor arriba y abajo. Unta ligeramente con mantequilla 4 ramequines individuales o un molde apto para horno de tamaño mediano.
- Mezcla la base de yogur: En un bol, combina el yogur griego con 3 cucharadas de miel, el extracto de vainilla, la canela y la nuez moscada (si la usas). Mezcla bien hasta que todos los ingredientes estén integrados y la mezcla sea homogénea. Si deseas un toque cítrico, añade ahora la ralladura de naranja o limón.
- Rellena los moldes: Divide la mezcla de yogur de manera uniforme entre los ramequines preparados. Si utilizas un solo molde grande, vierte toda la mezcla.
- Añade los frutos secos: Esparce generosamente los frutos secos troceados y las frutas deshidratadas (si las usas) por encima de la capa de yogur. Puedes presionar ligeramente para que se adhieran un poco.
- Toque final antes de hornear: Rocía la cucharada de mantequilla derretida restante sobre los frutos secos. Si quieres un extra de dulzura y brillo, puedes añadir una cucharada más de miel en este punto, rociándola por encima de los frutos secos.
- Hornea: Lleva los ramequines al horno precalentado y hornea durante 15 a 20 minutos, o hasta que el yogur esté burbujeante en los bordes y los frutos secos se vean ligeramente tostados y dorados. El tiempo exacto puede variar según tu horno y el tamaño de los moldes.
- Sirve inmediatamente: Retira del horno y deja reposar un par de minutos antes de servir. Este postre se disfruta mejor caliente, ¡con todo su aroma y calidez!
Consejos de Nuria:
- Personaliza tus frutos secos: No te limites a la mezcla estándar. Prueba con piñones, semillas de calabaza o girasol, o incluso un toque de coco rallado para variar la textura y el sabor.
- Miel a tu gusto: Experimenta con diferentes tipos de miel. Una miel de azahar aportará un aroma floral, mientras que una miel de encina será más robusta. También puedes usar sirope de agave o jarabe de arce como alternativa.
- Un extra de sabor: Para un toque más sofisticado, puedes tostar los frutos secos ligeramente en una sartén antes de añadirlos al postre. Esto realza su sabor y los hace aún más crujientes.
- Evita el yogur aguado: Es crucial usar yogur griego o un yogur natural muy espeso. El yogur líquido podría separarse o liberar demasiada agua durante el horneado, alterando la textura deseada.
- Servir con acompañamientos: Este postre es delicioso por sí solo, pero una cucharada de helado de vainilla, una ramita de menta fresca, o unas bayas frescas (frambuesas, arándanos) recién puestas le darán un contraste de temperatura y acidez fabuloso.
- Variante con frutas: Si te apetece un toque más jugoso, puedes poner una fina capa de compota de manzana o pera en el fondo del ramequín antes de añadir la mezcla de yogur.
Espero de corazón que esta receta os anime a encender el horno y disfrutar de la magia de la cocina casera. Este postre caliente de yogur, miel y frutos secos es un testimonio de cómo la simplicidad puede ser la clave de la delicia más profunda. ¡Perfecto para cualquier ocasión y sorprendentemente fácil! No dudéis en dejarme un comentario contándome vuestras impresiones o si le habéis dado algún toque personal. Y si tenéis alguna sugerencia para futuras recetas o variantes que os gustaría ver en el blog, ¡no dudéis en pedirlo a través del formulario de contacto! ¡Hasta la próxima receta, cocineros!
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