¡Hola, queridos amantes de la buena mesa! ¿Hay algo más reconfortante que un plato cremoso y lleno de sabor después de un largo día? Hoy os traigo una receta que eleva el humilde risotto a una categoría superior, transformándolo en una experiencia gastronómica que acaricia el paladar y el alma. Se trata de nuestro Risotto de Cebolla Asada y Tomillo, una verdadera joya para los sentidos.
Este risotto es ideal para una cena especial entre semana o para impresionar a tus invitados sin pasar horas en la cocina. La clave está en la cebolla, que al asarla, desarrolla una dulzura profunda y caramelizada que contrasta maravillosamente con el aroma terroso y fresco del tomillo. Es un plato que habla de hogar, de cariño y de esos pequeños lujos que podemos darnos a diario. ¡Preparaos para enamoraros!
Tiempo de preparación: 45 minutos (incluye asado de cebolla)
Dificultad: Fácil
Raciones: Para 4 personas
Ingredientes
- 2 cebollas grandes, tipo dulce o roja, cortadas en juliana gruesa
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra (más un poco para asar)
- 4 ramitas de tomillo fresco (y algunas más para decorar)
- 300 g de arroz Arborio o Carnaroli
- 1 chalota o ½ cebolla pequeña, finamente picada
- 1 diente de ajo, picado
- 80 ml de vino blanco seco
- 1 litro de caldo de verduras o pollo caliente
- 50 g de queso Parmesano rallado (y un poco más para servir)
- 30 g de mantequilla sin sal, fría y cortada en cubos
- Sal y pimienta negra recién molida al gusto
Preparación paso a paso
- Asar las cebollas: Precalienta el horno a 200°C (400°F). Extiende las cebollas en una bandeja de horno, rocíalas con un chorrito de aceite de oliva, sal, pimienta y las hojas de 2 ramitas de tomillo. Hornea durante unos 20-25 minutos, o hasta que estén tiernas y ligeramente caramelizadas. Reserva.
- Preparar el sofrito: En una cacerola ancha y de fondo grueso, calienta 2 cucharadas de aceite de oliva a fuego medio. Añade la chalota (o cebolla pequeña) y sofríe hasta que esté transparente, unos 3-4 minutos. Añade el ajo picado y cocina por un minuto más, hasta que esté fragante, cuidando que no se dore demasiado.
- Tostar el arroz: Incorpora el arroz a la cacerola y remueve constantemente durante 2 minutos. Queremos que los granos se vuelvan translúcidos por los bordes, pero que conserven su centro opaco. Este paso es crucial para la textura final del risotto.
- Desglasar con vino: Vierte el vino blanco y remueve hasta que se evapore por completo. El alcohol se marchará, dejando solo su delicioso sabor.
- Añadir el caldo: A partir de ahora, iremos añadiendo el caldo caliente poco a poco. Vierte un cazo de caldo y remueve sin parar hasta que el líquido se absorba casi por completo. Repite este proceso, cazo a cazo, durante unos 18-20 minutos, o hasta que el arroz esté al dente: cremoso por fuera y con un ligero «corazón» en el centro.
- Integrar la cebolla y el tomillo: Cuando falten unos 5 minutos para que el arroz esté listo, incorpora las cebollas asadas y las hojas de las 2 ramitas de tomillo restantes al risotto. Mezcla bien para que los sabores se integren.
- Manteca (cremar el risotto): Retira la cacerola del fuego. Añade la mantequilla fría en cubos y el queso Parmesano rallado. Remueve vigorosamente durante un minuto (este proceso se llama mantecar) hasta obtener una textura súper cremosa y brillante. Prueba y ajusta la sal y la pimienta si es necesario.
- Servir: Sirve el risotto inmediatamente en platos hondos. Puedes decorar con unas ramitas de tomillo fresco y un poco más de Parmesano rallado. ¡A disfrutar!
Consejos de Nuria:
- Potencia el sabor de la cebolla: Si quieres un toque aún más dulce y profundo, puedes añadir un chorrito de vinagre balsámico sobre las cebollas antes de asarlas. ¡Quedarán espectaculares!
- El caldo es clave: Utiliza un caldo de buena calidad, ya sea casero o uno comprado de marcas fiables. Un buen caldo marca la diferencia en el sabor final de tu risotto. Mantenlo siempre caliente para no cortar la cocción del arroz.
- No laves el arroz: A diferencia de otros arroces, el Arborio o Carnaroli no debe lavarse, ya que el almidón que suelta es lo que le da al risotto su característica cremosidad.
- Variaciones gourmet: Para un toque extra, puedes añadir unas setas salteadas al final, o incluso unas tiras de bacon crujiente si no te importa salir de la opción vegetariana. Unas nueces picadas también le darían un contraste textural delicioso.
- El punto de sal: Ten en cuenta que el caldo ya tiene sal, y el queso Parmesano también es salado. Prueba el risotto antes de añadir sal extra al final.
Espero de corazón que esta receta os anime a encender los fogones y a disfrutar de un momento delicioso en vuestra cocina. El Risotto de Cebolla Asada y Tomillo es una prueba de que, con ingredientes sencillos y un poco de cariño, podemos crear platos memorables. Contadme en los comentarios qué os ha parecido o si le habéis dado algún toque personal. Y si hay alguna receta que os gustaría que preparara, ¡no dudéis en pedirla a través de nuestro formulario!
Descubre más desde Hoy Cocina Nuria
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



