¡Hola, amantes de la buena mesa! ¿Listos para elevar vuestras habilidades culinarias y sorprender a vuestros paladares? Hoy os traigo una joya, una receta que os hará sentir como auténticos chefs y que convertirá cualquier ocasión en una celebración: nuestro Risotto de champán con parmesano y cítricos. Es la combinación perfecta entre la cremosidad reconfortante de un risotto clásico y la chispeante elegancia del champán, todo realzado con el toque fresco y vibrante de los cítricos y la profundidad umami del parmesano. Ideal para una cena especial, un aniversario, o simplemente para cuando queréis daros un capricho y disfrutar de algo realmente extraordinario. Es un plato que habla de sofisticación sin ser complicado, prometo que cada cucharada será un auténtico lujo.
Tiempo de preparación: 30 minutos
Dificultad: Media
Raciones: Para 4 personas
Ingredientes
- 300 g de arroz Arborio o Carnaroli
- 150 ml de champán brut o seco (o cava)
- 1 litro de caldo de verduras o pollo caliente
- 1 cebolla pequeña o chalota, finamente picada
- 2 dientes de ajo, picados finamente (opcional)
- 60 g de queso parmesano recién rallado, y un poco más para decorar
- 50 g de mantequilla sin sal, fría y cortada en cubos
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Ralladura de 1 limón y el zumo de medio limón
- Sal y pimienta negra recién molida al gusto
- Unas hojas de perejil fresco para decorar (opcional)
Preparación paso a paso
- En una olla o sartén grande de fondo grueso, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Añade la cebolla (o chalota) picada y sofríe hasta que esté transparente y suave, unos 5-7 minutos. Si usas ajo, añádelo en el último minuto para evitar que se queme.
- Incorpora el arroz Arborio y revuelve durante 2 minutos hasta que los bordes de los granos se vuelvan translúcidos y el centro permanezca opaco. Este paso, llamado «tostar el arroz», es clave para un buen risotto.
- Vierte el champán y remueve constantemente hasta que se evapore por completo y el arroz lo haya absorbido. Sentirás un aroma delicioso.
- Ahora, comienza a añadir el caldo caliente, un cucharón cada vez. Remueve el arroz suavemente pero de forma constante. Espera a que cada cucharón de caldo sea absorbido casi por completo antes de añadir el siguiente. Este proceso libera el almidón del arroz, creando la textura cremosa característica del risotto.
- Continúa añadiendo caldo y removiendo durante unos 18-20 minutos, o hasta que el arroz esté «al dente»: tierno por fuera pero con un ligero mordisco en el centro. La cantidad de caldo puede variar, así que no te obsesiones con el litro exacto; usa lo necesario.
- Retira la olla del fuego. Añade la mantequilla fría en cubos, el queso parmesano rallado y la ralladura de limón. Remueve enérgicamente durante 1-2 minutos para «mantecar» el risotto. Esto le dará una cremosidad inigualable y un brillo precioso. Incorpora también el zumo de medio limón.
- Prueba y ajusta el punto de sal y pimienta. Si el risotto está demasiado espeso, puedes añadir un poco más de caldo caliente. Debe tener una consistencia ligeramente fluida.
- Cubre la olla y deja reposar el risotto durante 2-3 minutos. Este breve descanso permite que los sabores se asienten y la textura se perfeccione.
- Sirve inmediatamente en platos hondos, decorando con un poco más de parmesano rallado, una pizca adicional de ralladura de limón y unas hojas de perejil fresco si lo deseas. ¡A disfrutar!
Consejos de Nuria:
- Sustitutos y Variantes: Si no tienes champán, un buen cava brut o incluso un vino blanco seco de buena calidad funcionará perfectamente. Para un toque aún más cítrico, puedes usar también un poco de ralladura de naranja.
- El Caldo es Clave: Asegúrate de que tu caldo esté siempre caliente. Añadir caldo frío detendría la cocción del arroz y afectaría la cremosidad final.
- No Laves el Arroz: Es fundamental no lavar el arroz para risotto. Necesitamos el almidón de los granos para conseguir esa textura melosa tan característica.
- Mantecado Perfecto: La mantequilla debe estar fría y cortada en cubos para que se incorpore mejor y emulsione con el arroz. El «mantecado» es el alma del risotto cremoso.
- Consistencia: Un buen risotto debe ser «all’onda» (ondulado), es decir, ligeramente líquido y que se extienda suavemente en el plato. No debe ser una masa compacta.
- Acompañamientos Sugeridos: Este risotto es una delicia por sí mismo, pero si quieres añadir un extra, unas gambas salteadas, unos champiñones trufados o unas vieiras a la plancha le irán de maravilla.
Espero de corazón que os animéis a probar este Risotto de champán con parmesano y cítricos. Es una experiencia culinaria que no os dejará indiferentes y que, sin duda, se ganará un lugar en vuestro recetario de favoritos para ocasiones especiales. Me encantaría saber vuestras impresiones y ver vuestras creaciones, así que no dudéis en dejar un comentario abajo. ¿Tenéis alguna otra receta de risotto que os encante o alguna variante para pedirme? ¡Estoy deseando leeros!
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