¡Hola, amantes de la cocina sana y reconfortante! Hoy os traigo una joya culinaria que os va a enamorar: mi Sopa cremosa de calabacín y anacardos. Olvidaos de las sopas sosas; esta receta es pura seda para el paladar, una explosión de sabor que, además, es increíblemente nutritiva y vegana. Es perfecta para esas noches frescas en las que solo apetece algo cálido y abrazador, o como un entrante ligero y elegante en cualquier comida. ¿Sabéis qué es lo mejor? Su cremosidad viene directamente de los anacardos, sin lácteos, lo que la hace apta para casi todo el mundo. Preparaos para descubrir vuestra nueva sopa favorita, porque esta delicia es muy fácil de hacer y el resultado es absolutamente espectacular. ¡Vamos a cocinar!
Tiempo de preparación: 10 minutos (+ 30 minutos de remojo para los anacardos)
Dificultad: Fácil
Raciones: Para 4 personas
Ingredientes
- 3 calabacines medianos (unos 750g), lavados y troceados sin pelar
- 1 cebolla mediana, picada finamente
- 2 dientes de ajo, picados
- 100g de anacardos crudos, remojados en agua caliente durante al menos 30 minutos (o 2 horas en agua fría)
- 750ml de caldo de verduras (o agua)
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto
- Pimienta negra recién molida al gusto
- Opcional: Una pizca de nuez moscada
- Para decorar: semillas de calabaza tostadas, un chorrito de aceite de oliva o unas hojas de cilantro fresco
Preparación paso a paso
- Prepara los anacardos: Comienza remojando los anacardos. Si utilizas agua caliente, bastará con 30 minutos. Si optas por agua fría, déjalos al menos 2 horas, o idealmente, toda la noche. Este paso es clave para que la sopa quede ultra cremosa. Una vez remojados, escúrrelos y resérvalos.
- Sofríe los aromáticos: En una olla grande, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Añade la cebolla picada y cocina hasta que esté transparente y suave, unos 5-7 minutos. Incorpora el ajo picado y sofríe por un minuto más, hasta que desprenda su aroma, cuidando que no se dore demasiado.
- Añade el calabacín y el caldo: Incorpora los trozos de calabacín a la olla y rehoga durante unos 3-5 minutos, removiendo ocasionalmente. Vierte el caldo de verduras (o agua), asegurándote de que el calabacín quede cubierto. Lleva a ebullición, luego reduce el fuego, tapa y cocina a fuego lento durante unos 10-15 minutos, o hasta que el calabacín esté muy tierno.
- Tritura hasta la cremosidad: Retira la olla del fuego. Añade los anacardos remojados y escurridos a la olla. Con una batidora de mano, o trasladando el contenido a una batidora de vaso (con precaución si está caliente), tritura todo hasta obtener una sopa completamente lisa y sin grumos. Si utilizas batidora de vaso, hazlo por tandas y evita llenarla en exceso.
- Ajusta la textura y sazón: Vuelve a poner la sopa en la olla a fuego bajo. Si la encuentras demasiado espesa, puedes añadir un poco más de caldo o agua hasta alcanzar la consistencia deseada. Sazona con sal, pimienta negra y, si te gusta, una pizca de nuez moscada. Prueba y ajusta los condimentos a tu gusto. Calienta la sopa sin que llegue a hervir.
- Sirve y disfruta: Sirve la sopa caliente en cuencos individuales. Decora con unas semillas de calabaza tostadas, un hilo de aceite de oliva virgen extra o unas hojas frescas de cilantro. ¡Listo para saborear esta maravilla!
Consejos de Nuria:
- Para una cremosidad extra: Si no tienes tiempo para remojar los anacardos, puedes hervirlos en agua durante 10-15 minutos antes de escurrirlos. Aunque el remojo prolongado siempre dará un resultado superior.
- Variaciones de sabor: Prueba a añadir una ramita de menta fresca al triturar la sopa para un toque refrescante, o un poco de jengibre rallado al principio para un punto picante y cálido. Un chorrito de zumo de limón al final realzará los sabores.
- Personaliza tus toppings: Además de las semillas de calabaza, puedes usar picatostes caseros, un puñado de piñones tostados, cebollino picado, o incluso unas rodajas finas de chili para quienes amen el picante.
- Conservación: Esta sopa se conserva perfectamente en el frigorífico durante 3-4 días en un recipiente hermético. Es ideal para preparar con antelación y disfrutar durante la semana. Incluso puedes congelarla en porciones individuales.
- ¿No tienes anacardos? Aunque los anacardos son clave para la textura y sabor, si no puedes usarlos, prueba con almendras blanqueadas (también remojadas) o incluso una patata cocida junto con el calabacín para añadir cuerpo, aunque el sabor será diferente.
Espero de corazón que esta Sopa cremosa de calabacín y anacardos se convierta en un básico en vuestras cocinas. Es la prueba de que comer delicioso y saludable no tiene por qué ser complicado. Animaos a prepararla y contadme en los comentarios qué os ha parecido. ¿Tenéis alguna otra sopa favorita que os gustaría ver adaptada? ¿O quizás una variante de esta receta? Dejadme vuestras sugerencias y estaré encantada de explorarlas. ¡Hasta la próxima receta, cocineros!
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