Sopa cremosa de champiñones y avellanas

30 enero 2026 imagen

¡Hola, amantes de la buena mesa! Hoy les traigo una receta que es puro abrazo en un cuenco: nuestra Sopa cremosa de champiñones y avellanas. Perfecta para esos días frescos en los que buscas algo reconfortante y delicioso, o como una entrada elegante para una cena especial. Esta sopa no es solo una crema, es una experiencia que combina la profundidad terrosa de los champiñones con el toque crujiente y dulce de las avellanas tostadas. Es una opción fantástica para sorprender a tus invitados o simplemente para darte un capricho. Además, es increíblemente fácil de preparar y dejará un aroma delicioso en toda tu cocina. Prepárense para disfrutar de cada cucharada de este manjar irresistible.

  • 🕒 Tiempo de preparación: 25 minutos
  • 🔥 Dificultad: Fácil
  • 🍽️ Raciones: Para 4 personas
  • 500 g de champiñones frescos (blancos o portobello), laminados
  • 80 g de avellanas tostadas y peladas (un puñado generoso)
  • 1 cebolla mediana, picada finamente
  • 2 dientes de ajo, picados
  • 750 ml de caldo de verduras (o de pollo, si lo prefieres)
  • 200 ml de nata líquida para cocinar (crema de leche)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharada de mantequilla (opcional, para más cremosidad)
  • Sal y pimienta negra recién molida al gusto
  • Unas ramitas de perejil fresco para decorar (opcional)
  1. Prepara las avellanas: Si las avellanas no están tostadas, tuéstalas ligeramente en una sartén seca a fuego medio durante 5-7 minutos, removiendo constantemente, hasta que desprendan su aroma. Retira del fuego, deja enfriar y pica la mitad de las avellanas groseramente para la decoración final. La otra mitad la usaremos para la sopa.
  2. Sofríe los aromáticos: En una olla grande, calienta el aceite de oliva (y la mantequilla, si la usas) a fuego medio. Añade la cebolla picada y cocina hasta que esté transparente, unos 5-7 minutos. Agrega el ajo picado y cocina por un minuto más, hasta que esté fragante, cuidando que no se dore demasiado.
  3. Cocina los champiñones: Incorpora los champiñones laminados a la olla. Sube un poco el fuego y cocina, removiendo ocasionalmente, hasta que los champiñones suelten su agua y empiecen a dorarse. Esto puede tardar unos 8-10 minutos.
  4. Añade el caldo y las avellanas: Vierte el caldo de verduras caliente sobre los champiñones. Añade la mitad de las avellanas tostadas y peladas (las que no picaste para decorar). Sazona con sal y pimienta al gusto. Lleva a ebullición y luego reduce el fuego a bajo. Cocina a fuego lento durante 10-15 minutos para que los sabores se mezclen bien.
  5. Tritura la sopa: Retira la olla del fuego. Con una batidora de mano o una licuadora (con mucho cuidado, en tandas si es necesario), tritura la sopa hasta obtener una crema suave y homogénea. Si la quieres más fina, puedes pasarla por un colador, aunque no suele ser necesario.
  6. Finaliza la cremosidad: Regresa la sopa triturada a la olla a fuego bajo. Incorpora la nata líquida y remueve bien. Calienta sin que llegue a hervir, solo hasta que esté bien caliente y con la consistencia deseada. Prueba y ajusta la sal y pimienta si es necesario.
  7. Sirve y decora: Sirve la sopa caliente en cuencos individuales. Decora con las avellanas picadas que reservaste y, si te apetece, unas hojitas de perejil fresco. ¡A disfrutar!
  • Para una versión vegana: Sustituye la nata líquida por una crema vegetal para cocinar (de avena, arroz o soja) y la mantequilla por margarina vegetal o más aceite de oliva. ¡Queda igual de deliciosa!
  • Intensifica el sabor a champiñones: Puedes añadir un poco de setas deshidratadas (como boletus) rehidratadas y picadas junto con los champiñones frescos. Le darán una profundidad de sabor increíble.
  • El toque crujiente extra: Además de las avellanas, puedes añadir unos picatostes o croutons caseros justo antes de servir para un contraste de texturas aún mayor.
  • Congelar la sopa: Esta sopa se congela de maravilla. Puedes prepararla con antelación y congelar porciones individuales sin la nata. Añádela al recalentar para mantener su textura perfecta.
  • ¿No tienes avellanas? Aunque las avellanas son clave en esta receta, puedes experimentar con otros frutos secos como nueces o almendras tostadas para un perfil de sabor diferente.

Espero de corazón que esta Sopa cremosa de champiñones y avellanas se convierta en una de sus recetas favoritas, tal como lo es en mi cocina. Es una forma deliciosa de disfrutar de los sabores del otoño y el invierno, o de traer ese confort a cualquier época del año. Anímense a prepararla y no duden en dejarme un comentario contándome su experiencia. Si tienen alguna otra receta en mente o una variante que les gustaría que explorara, ¡déjenmelo saber en los comentarios o a través del formulario de contacto! ¡Hasta la próxima, chefs!


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