Tarta templada de naranja sanguina y almendra

21 marzo 2026 imagen

¡Hola, amantes de los sabores vibrantes y de los postres que reconfortan el alma! Hoy vengo con una joya que tengo muchísimas ganas de compartir con vosotros: la tarta templada de naranja sanguina y almendra. Es de esas recetas que te reconcilian con el invierno, transformando el frío en una excusa perfecta para encender el horno y disfrutar de un aroma cítrico y dulce que lo inunda todo. La naranja sanguina, con su color rubí y su dulzor particular, es la estrella indiscutible, y al combinarse con la almendra molida, crea una textura suave y un sabor profundo que os enamorará. Es ideal para una merienda especial, para poner un broche de oro a una cena o simplemente para darte un capricho. ¡Preparaos para un bocado inolvidable!

  • 🕒 Tiempo de preparación: 25 minutos (+ 35-40 minutos de horneado)
  • 🔥 Dificultad: Fácil
  • 🍽️ Raciones: Para 8 personas
  • Para la base de masa quebrada:
    • 200 g de harina de trigo
    • 100 g de mantequilla fría, cortada en cubos
    • 50 g de azúcar glas
    • 1 huevo mediano
    • Una pizca de sal
  • Para el relleno de naranja sanguina y almendra:
    • 3 naranjas sanguinas grandes (una para rodajas, dos para zumo y ralladura)
    • 150 g de almendra molida
    • 150 g de azúcar blanquilla
    • 3 huevos grandes
    • 100 g de mantequilla sin sal, derretida
    • Ralladura de 1 limón (opcional, para realzar el cítrico)
    • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • Para decorar (opcional):
    • Azúcar glas
    • Unas hojas de menta fresca
  1. Prepara la masa quebrada: En un bol grande, mezcla la harina, el azúcar glas y la pizca de sal. Añade la mantequilla fría en cubos y trabaja con las yemas de los dedos hasta obtener una textura arenosa. Agrega el huevo y amasa suavemente hasta formar una bola. No amases en exceso. Envuelve la masa en film transparente y refrigera durante al menos 30 minutos.
  2. Precalienta el horno y prepara el molde: Mientras la masa reposa, precalienta el horno a 180°C (350°F) con calor arriba y abajo. Engrasa y enharina un molde para tarta de unos 24-26 cm de diámetro.
  3. Estira la masa: Sobre una superficie ligeramente enharinada, estira la masa con un rodillo hasta obtener un círculo de unos 3-4 mm de grosor, lo suficientemente grande para cubrir el fondo y los bordes del molde. Con cuidado, traslada la masa al molde y ajusta bien a las paredes. Pincha la base con un tenedor y recorta el exceso de masa de los bordes.
  4. Pre-hornea la base: Cubre la base de la masa con papel de horno y rellena con legumbres secas o bolas cerámicas para evitar que se suba. Hornea durante 10-12 minutos. Retira el papel y las legumbres y hornea 5 minutos más, hasta que la base esté ligeramente dorada. Retira del horno y reserva.
  5. Prepara las naranjas: Lava bien las naranjas sanguinas. Ralla la piel de dos de ellas (sin llegar a la parte blanca) y exprime su zumo (necesitarás unos 100-120 ml). La tercera naranja córtala en rodajas muy finas.
  6. Elabora el relleno: En un bol, mezcla la almendra molida, el azúcar, los huevos batidos, la mantequilla derretida, el zumo de naranja sanguina, la ralladura de naranja (y limón, si usas) y el extracto de vainilla. Bate bien hasta obtener una mezcla homogénea y cremosa.
  7. Monta la tarta: Coloca las rodajas finas de naranja sanguina sobre la base pre-horneada de la tarta, cubriendo el fondo. Vierte con cuidado la mezcla de almendra y naranja sobre las rodajas.
  8. Hornea la tarta: Introduce la tarta en el horno precalentado y hornea durante 35-40 minutos, o hasta que el relleno esté cuajado y los bordes ligeramente dorados. Para comprobarlo, inserta un palillo en el centro; si sale limpio, está lista.
  9. Enfría y sirve: Retira la tarta del horno y déjala templar sobre una rejilla. Una vez templada, desmóldala con cuidado. Si lo deseas, espolvorea con azúcar glas y decora con unas hojas de menta justo antes de servir.
  • Variantes de cítricos: Si no encuentras naranjas sanguinas, puedes usar naranjas Navel o incluso pomelo rosa para un toque más ácido y sofisticado. El resultado será igualmente delicioso, aunque el color y dulzor variarán.
  • Frutos secos alternativos: ¿No te va la almendra? Prueba a sustituirla por avellanas tostadas y molidas, o incluso por pistachos para un contraste de color y sabor espectacular.
  • El toque del licor: Para los adultos, un chorrito de Grand Marnier, Cointreau o Amaretto en el relleno puede elevar el sabor a otro nivel. Pruébalo si te gusta experimentar.
  • Acompañamiento perfecto: Esta tarta está increíble templada, acompañada de una bola de helado de vainilla, una cucharada de yogur griego natural o una nube de nata montada sin azúcar.
  • Errores comunes: Evita el exceso de horneado, ya que podría secar la tarta. El centro debe estar ligeramente húmedo. Otro error es no refrigerar la masa; es clave para que la base quede crujiente y no se encoja al hornear.

¡Y ahí lo tenéis! Una tarta que es pura poesía para el paladar y un regalo para la vista. Espero de corazón que os animéis a prepararla y a deleitaros con cada bocado. Si la hacéis, no dudéis en dejarme un comentario contándome vuestra experiencia, ¡me encanta leeros! Y si hay alguna receta que os gustaría que adaptara o explorara, dejadme vuestras sugerencias en el formulario de contacto. ¡Hasta la próxima receta, cocinillas!


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