Croquetas de pollo y espinacas

24 mayo 2026 imagen

¡Hola, cocinillas! ¿Hay algo más reconfortante y delicioso que unas buenas croquetas caseras? Hoy os traigo una receta que se ha convertido en una auténtica estrella en mi cocina: las croquetas de pollo y espinacas. Olvídate de las versiones aburridas, porque esta combinación es un acierto seguro para sorprender a todos. Son perfectas como aperitivo en cualquier reunión familiar, como acompañamiento de una cena ligera o incluso como plato principal si te animas a hacer una buena cantidad. La suavidad del pollo se fusiona a la perfección con el toque fresco y vibrante de las espinacas, todo envuelto en una bechamel cremosa y una cobertura crujiente. Es esa clase de bocado que te transporta directamente a la mesa de la abuela, pero con un twist de sabor y color que las hace irresistibles. ¡Prepara tus manos porque vamos a crear magia!

  • 🕒 Tiempo de preparación: 30 minutos (+ 1 hora de refrigeración)
  • 🔥 Dificultad: Media
  • 🍽️ Raciones: Para 4-6 personas (unas 20-25 croquetas)
  • 200g pechuga de pollo cocida y desmenuzada
  • 200g espinacas frescas (o congeladas, bien escurridas)
  • 1 cebolla pequeña, finamente picada
  • 2 dientes de ajo, picados
  • 60g mantequilla sin sal
  • 60g harina de trigo todo uso
  • 500ml leche entera, tibia
  • Nuez moscada rallada al gusto
  • Sal y pimienta negra recién molida al gusto
  • Para el rebozado:
    • Harina de trigo
    • 2 huevos grandes, batidos
    • Pan rallado (panko para un extra crujiente)
  • Aceite vegetal o de oliva suave para freír
  1. Prepara el relleno: Si usas espinacas frescas, lávalas, sécalas bien y pícalas. Si son congeladas, descongélalas completamente y escúrrelas con fuerza para eliminar todo el exceso de agua. En una sartén con un chorrito de aceite de oliva, sofríe la cebolla picada hasta que esté transparente. Añade el ajo picado y cocina un minuto más. Incorpora las espinacas y cocina hasta que pierdan todo el líquido. Retira del fuego y reserva.
  2. Incorpora el pollo: Añade el pollo cocido y desmenuzado a la sartén con las espinacas y la cebolla. Mezcla bien y reserva.
  3. Prepara la bechamel: En una olla o sartén profunda, derrite la mantequilla a fuego medio. Agrega la harina de golpe y cocina, removiendo constantemente con unas varillas, durante 2-3 minutos, hasta obtener un roux ligeramente dorado (esto ayudará a cocinar la harina y evitará el sabor crudo).
  4. Añade la leche: Poco a poco, vierte la leche tibia sobre el roux, sin dejar de remover enérgicamente con las varillas para evitar que se formen grumos. Cocina a fuego medio-bajo, sin parar de remover, hasta que la bechamel espese y tenga una consistencia cremosa y homogénea.
  5. Integra los ingredientes: Una vez que la bechamel tenga el espesor deseado, incorpora la mezcla de pollo y espinacas que tenías reservada. Sazona con sal, pimienta negra recién molida y una pizca de nuez moscada rallada al gusto. Cocina por un par de minutos más, removiendo bien para que todos los sabores se integren. La masa debe despegarse fácilmente del fondo de la olla.
  6. Enfría la masa: Vierte la masa de croquetas en una fuente amplia, extiéndela bien para que se enfríe más rápido y cúbrela con film transparente, asegurándote de que el film toque la superficie para evitar que se forme una costra. Deja enfriar a temperatura ambiente y luego refrigera al menos 1 hora (o idealmente 2-3 horas, o toda la noche) para que la masa tome cuerpo y sea más fácil de manipular.
  7. Forma las croquetas: Una vez la masa esté fría y firme, toma porciones con una cuchara y dales forma de croqueta (ovalada, redonda o alargada) con las manos ligeramente enharinadas.
  8. Rebozado: Prepara tres platos hondos: uno con harina, otro con los huevos batidos y otro con pan rallado. Pasa cada croqueta primero por harina (sacudiendo el exceso), luego por huevo y finalmente por pan rallado, asegurándote de que quede bien cubierta por todos lados. Para un extra crujiente, puedes pasarlas una segunda vez por huevo y pan rallado.
  9. Fríe las croquetas: Calienta abundante aceite en una sartén profunda o freidora a fuego medio-alto. Cuando el aceite esté bien caliente (puedes probar con un trocito de pan, si burbujea alrededor está listo), fríe las croquetas por tandas, girándolas para que se doren uniformemente por todos sus lados, hasta que estén doradas y crujientes.
  10. Escurre y sirve: Retira las croquetas fritas con una espumadera y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Sírvelas inmediatamente bien calientes para disfrutar de su textura cremosa por dentro y crujiente por fuera.
  • La bechamel, clave del éxito: Para una bechamel sin grumos, asegúrate de que la leche esté tibia y añádela poco a poco al roux, sin dejar de remover con varillas. Si a pesar de todo te salen grumos, puedes pasar la masa por un colador fino o darle un golpe de batidora de mano antes de añadir el pollo y las espinacas.
  • Personaliza el sabor: ¿Te apetece un extra de cremosidad o sabor? Puedes añadir un poco de queso rallado (parmesano, emmental o un buen queso curado) a la masa junto con el pollo y las espinacas. ¡Le dará un toque gourmet delicioso!
  • Congela y disfruta cuando quieras: Estas croquetas son perfectas para congelar. Una vez rebozadas, colócalas en una bandeja separadas entre sí y congélalas. Una vez estén duras, guárdalas en un tupper o bolsa de congelación. Cuando quieras disfrutarlas, fríelas directamente del congelador en aceite caliente sin descongelar.
  • Versión más ligera: Si prefieres evitar la fritura, puedes hornear las croquetas. Una vez rebozadas, colócalas en una bandeja de horno con papel de hornear, pulverízalas ligeramente con aceite de oliva y hornea a 200°C (con calor arriba y abajo) durante unos 15-20 minutos, o hasta que estén doradas y crujientes, dándoles la vuelta a mitad de cocción. ¡También funcionan genial en la freidora de aire!
  • El punto de sal: Prueba la masa antes de enfriar. Es el momento perfecto para rectificar el punto de sal y pimienta. Recuerda que, una vez frías, es más difícil ajustar el sabor.

¡Y ahí lo tienes! Unas croquetas de pollo y espinacas caseras que son puro vicio. No hay excusas para no lanzarse a prepararlas y disfrutar de un bocado crujiente por fuera y sorprendentemente cremoso por dentro. Anímate a probarlas y, si te atreves, ¡déjanos un comentario contándonos tu experiencia! ¿Quizás tienes alguna variante secreta? O si hay alguna otra receta que te encantaría que adaptáramos a nuestro estilo, ¡no dudes en pedírnosla a través de nuestro formulario de contacto!


Descubre más desde Hoy Cocina Nuria

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio