Focaccia de aceitunas kalamata y romero fresco

22 agosto 2026 imagen

¡Hola, queridos amantes de la buena mesa! ¿Qué tal si hoy nos transportamos al Mediterráneo con un bocado que lo tiene todo? La focaccia es uno de esos panes rústicos que te abrazan con su sencillez y su sabor profundo. En casa, es la estrella indiscutible de cualquier picoteo, merienda o cena informal. Hoy vamos a preparar una versión que eleva la experiencia a otro nivel: nuestra Focaccia de aceitunas kalamata y romero fresco. Imagina el aroma del romero recién horneado mezclándose con el toque salado y afrutado de las aceitunas, todo sobre una base tierna por dentro y ligeramente crujiente por fuera. Es una verdadera joya culinaria, perfecta para compartir (o no 😉) y disfrutar de esos pequeños grandes momentos.

  • 🕒 Tiempo de preparación: 30 minutos de preparación activa (+ 2 horas de levado y 25 minutos de horneado)
  • 🔥 Dificultad: Fácil
  • 🍽️ Raciones: Para 6-8 personas
  • 500 g de harina de fuerza (o panadera)
  • 350 ml de agua tibia (aprox. 30-35°C)
  • 7 g de levadura seca de panadero (o 20 g de levadura fresca)
  • 10 g de sal fina
  • 50 ml de aceite de oliva virgen extra (más extra para la bandeja y el acabado)
  • 150 g de aceitunas kalamata, deshuesadas y cortadas por la mitad
  • 2-3 ramitas de romero fresco, solo las hojas
  • Sal en escamas, para espolvorear (opcional)
  1. Activar la levadura: En un bol pequeño, mezcla el agua tibia con una cucharadita de la harina y la levadura. Deja reposar unos 5-10 minutos hasta que burbujee. Esto indica que la levadura está activa.
  2. Mezclar los ingredientes: En un bol grande, añade la harina restante y la sal. Haz un hueco en el centro y vierte la mezcla de levadura y el aceite de oliva.
  3. Amasado inicial: Con una cuchara de madera o tus manos, mezcla bien hasta integrar todos los ingredientes y obtener una masa pegajosa. Si usas amasadora, amasa con el gancho a velocidad baja durante unos 5-7 minutos. Si es a mano, vuelca la masa sobre una superficie ligeramente engrasada y amasa con movimientos de estirado y plegado durante unos 10 minutos, hasta que la masa esté más elástica y menos pegajosa. No te preocupes si sigue un poco pegajosa, es normal en masas con alta hidratación.
  4. Primer levado: Engrasa un bol grande con aceite de oliva, coloca la masa dentro, cúbrela con un paño húmedo o film transparente y déjala reposar en un lugar cálido durante 1 a 1.5 horas, o hasta que duplique su tamaño.
  5. Preparar la focaccia: Engrasa generosamente una bandeja de horno (aprox. 30×40 cm) con aceite de oliva. Vierte la masa con cuidado sobre la bandeja, sin desgasificarla demasiado. Con las puntas de los dedos engrasados, extiende la masa suavemente hasta cubrir toda la bandeja. Haz pequeños hoyuelos por toda la superficie de la masa con los dedos.
  6. Añadir toppings y segundo levado: Distribuye las aceitunas kalamata y las hojas de romero fresco por toda la superficie. Rocía con un chorrito extra de aceite de oliva virgen extra y espolvorea con sal en escamas (si usas). Cubre la bandeja con un paño o film y deja reposar otros 30-45 minutos.
  7. Precalentar el horno: Precalienta el horno a 200°C (ventilador) o 220°C (arriba y abajo).
  8. Hornear: Hornea la focaccia durante 20-25 minutos, o hasta que esté dorada y crujiente por los bordes.
  9. Enfriar y servir: Retira del horno, y si lo deseas, rocía con un poco más de aceite de oliva justo al salir. Deja enfriar ligeramente sobre una rejilla antes de cortar y servir. ¡Disfruta!
  • La harina es clave: Para una focaccia auténtica, usa harina de fuerza. Su alto contenido en gluten le dará la elasticidad y la textura alveolada que buscamos. Si solo tienes harina de trigo común, puedes usarla, pero la miga será un poco menos elástica.
  • No escatimes en aceite de oliva: El aceite es fundamental para el sabor y la textura de la focaccia. Un buen virgen extra no solo enriquece el sabor, sino que también ayuda a que la corteza quede crujiente y el interior tierno.
  • Otras variantes deliciosas: ¿No tienes kalamata? Prueba con aceitunas verdes, tomates cherry cortados por la mitad, cebolla caramelizada, pimientos asados o incluso queso feta desmenuzado. El romero es casi un básico, pero puedes experimentar con tomillo u orégano.
  • Almacenamiento: La focaccia está mejor el día que se hornea. Si te sobra, puedes guardarla en un recipiente hermético a temperatura ambiente por un día, o congelarla en porciones para disfrutarla más adelante (recomiendo recalentarla ligeramente en el horno).
  • ¿Cómo saber si el levado es correcto? La masa debe verse hinchada y al tocarla suavemente con un dedo enharinado, el hoyuelo debe quedarse. Si la masa se colapsa, ha levado demasiado; si vuelve a su forma original, le falta tiempo.

Y así de sencillo es tener en tu mesa un pedacito de la esencia mediterránea. Esta focaccia es un lienzo en blanco para tu creatividad, pero con la combinación de kalamata y romero, el éxito está asegurado. Anímate a prepararla y cuéntame en los comentarios qué te ha parecido o si le has dado tu toque personal. ¡Me encanta leer vuestras ideas! Si hay alguna otra receta que te gustaría ver en el blog, no dudes en sugerírmela a través de nuestro formulario de contacto. ¡Hasta la próxima receta!


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