¡Hola, amantes de la buena mesa! ¿Hay algo más reconfortante que el aroma de pan recién horneado invadiendo la cocina? Hoy os traigo una receta que es pura magia para los sentidos y que, además, es increíblemente fácil de preparar: nuestra Focaccia de tomates cherry confitados y burrata. Es una opción perfecta para una cena informal de verano, un aperitivo con amigos o incluso un brunch especial. Su combinación de texturas, desde la esponjosidad de la masa hasta la cremosidad de la burrata, pasando por la explosión de sabor de los tomates confitados, la convierte en un plato único. Prepárate para conquistar paladares y recibir halagos, ¡porque esta focaccia tiene un “no sé qué” que engancha desde el primer bocado!
Tiempo de preparación: 30 minutos (activo) + 2 horas de reposo + 35 minutos de horno
Dificultad: Fácil
Raciones: Para 6-8 personas
Ingredientes
- 500 g de harina de fuerza
- 350 ml de agua tibia
- 10 g de levadura fresca de panadero (o 3.5 g de levadura seca activa)
- 10 g de sal
- 40 ml de aceite de oliva virgen extra + extra para engrasar y aliñar
- 250 g de tomates cherry (variados, si es posible)
- 2 dientes de ajo, laminados finos
- 1 cucharadita de orégano seco
- Sal marina en escamas
- Pimienta negra recién molida
- 2 burratas de unos 125 g cada una
- Unas hojas de albahaca fresca para decorar
Preparación paso a paso
- Prepara la masa de la focaccia: En un bol grande, disuelve la levadura en el agua tibia y deja reposar 5 minutos. Añade la harina y la sal. Mezcla con una cuchara de madera o con las manos hasta que no queden grumos de harina y tengas una masa pegajosa. Incorpora los 40 ml de aceite de oliva y amasa ligeramente dentro del bol hasta que se integre.
- Primer levado: Tapa el bol con film transparente y deja reposar a temperatura ambiente durante al menos 1 hora y media, o hasta que duplique su volumen. Si hace frío, puedes precalentar el horno a 50°C, apagarlo y meter la masa dentro.
- Prepara los tomates confitados: Mientras la masa leva, lava los tomates cherry y córtalos por la mitad. En un cuenco, mézclalos con un chorro generoso de aceite de oliva, los ajos laminados, el orégano, sal y pimienta.
- Extiende la masa: Una vez que la masa haya levado, engrasa una bandeja de horno (aproximadamente 30×40 cm) con abundante aceite de oliva. Vuelca la masa sobre la bandeja. Con las manos engrasadas, estírala suavemente cubriendo toda la superficie, sin desgasificarla demasiado.
- Incorpora los tomates: Haz hoyuelos por toda la superficie de la masa con las yemas de los dedos. Reparte los tomates cherry confitados sobre la focaccia, presionando ligeramente para que se hundan un poco en la masa. Riega con un chorrito más de aceite de oliva y espolvorea con sal marina en escamas.
- Segundo levado y horneado: Deja reposar la focaccia tapada con un paño limpio durante otros 30 minutos. Precalienta el horno a 200°C (ventilador, si es posible). Hornea durante 25-30 minutos, o hasta que la focaccia esté dorada y crujiente por los bordes.
- Añade la burrata: Retira la focaccia del horno y déjala enfriar un par de minutos. Justo antes de servir, reparte la burrata troceada o rasgada sobre la focaccia caliente para que se atempere y quede bien cremosa. Decora con hojas frescas de albahaca. Sirve inmediatamente.
Consejos de Nuria:
- Personaliza tu focaccia: Si quieres variar, puedes añadir aceitunas negras, cebolla caramelizada, romero fresco, o incluso otros quesos como mozzarella o queso de cabra antes de hornear (la burrata siempre al final).
- Para una masa perfecta: Asegúrate de que el agua no esté demasiado caliente, ya que podría matar la levadura. Debe estar tibia al tacto. No te preocupes si la masa es muy pegajosa; es normal y parte del encanto de la focaccia.
- Conservación: La focaccia es mejor recién hecha, pero si te sobra, guárdala a temperatura ambiente bien tapada y caliéntala ligeramente en el horno antes de volver a servir para recuperar parte de su frescura. La burrata se añade al momento de consumir.
- Acompañamiento ideal: Esta focaccia es un plato en sí mismo, pero combina a la perfección con una ensalada verde fresca o un buen vino blanco seco. Es ideal para compartir en una tarde de picoteo.
Espero de corazón que os animéis a preparar esta maravilla. Es de esas recetas que te sacan una sonrisa y te transportan directamente a un patio italiano bajo el sol. No dudéis en compartir vuestras creaciones en comentarios o contarnos qué otras combinaciones se os ocurren. ¡Y si tenéis alguna receta en mente que os gustaría ver por aquí, no dudéis en sugerirla! ¡Hasta la próxima receta, cocinillas!
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