¡Hola, amantes de la buena mesa! Con la llegada del calor, ¿a quién no le apetece un plato refrescante y lleno de sabor? Hoy os traigo una joya de nuestra gastronomía que, aunque quizás menos conocida que su primo el gazpacho rojo, os prometo que os conquistará el corazón (y el paladar): el Gazpacho Blanco de Almendras y Uvas. Esta delicia, con raíces en la cocina andaluza más auténtica, es la encarnación perfecta de la elegancia y la frescura. Es cremoso, ligeramente dulce, con ese toque inconfundible del ajo que lo equilibra todo. Ideal para una entrada sofisticada en cualquier cena veraniega, o simplemente para disfrutar de un almuerzo ligero y nutritivo. ¡Prepárense para un viaje culinario donde la sencillez se transforma en pura magia!
Tiempo de preparación: 20 minutos (+ 1 hora de reposo en nevera)
Dificultad: Fácil
Raciones: Para 4 personas
Ingredientes
- 200 g de almendras crudas y peladas (las marconas son ideales por su sabor)
- 1 diente de ajo pequeño (sin el germen central para evitar que repita)
- 50 g de miga de pan blanco (del día anterior, sin corteza)
- 750 ml de agua muy fría
- 100 ml de aceite de oliva virgen extra de buena calidad
- 2-3 cucharadas de vinagre de Jerez (ajusta al gusto)
- Sal al gusto
- Para decorar: Uvas verdes sin pepita y unas láminas de almendra tostada
Preparación paso a paso
- Prepara las almendras: Si no tienes almendras ya peladas, puedes escaldarlas unos minutos en agua hirviendo, escurrirlas y frotarlas con un paño limpio para retirar la piel. Para un sabor más intenso y una textura más fina, puedes dejarlas en remojo en agua fría durante al menos 30 minutos (o incluso desde la noche anterior). Escurre bien antes de usarlas.
- Remoja el pan: Pon la miga de pan en un bol con un poco de agua fría para que se ablande. Escúrrela muy bien antes de usarla, presionando para eliminar todo el exceso de líquido.
- Tritura los ingredientes base: En una batidora de vaso potente, introduce las almendras escurridas, el diente de ajo pelado y sin germen, la miga de pan escurrida y la mitad del agua fría. Tritura a máxima potencia hasta obtener una pasta muy fina y homogénea. La clave para un gazpacho blanco sedoso es triturar muy bien en este paso.
- Emulsiona con aceite y vinagre: Con la batidora a velocidad media-baja, incorpora el aceite de oliva virgen extra en un hilo fino y constante, como si estuvieras haciendo una mayonesa. Una vez integrado, añade el vinagre de Jerez y la sal. Prueba y ajusta la cantidad de sal y vinagre a tu gusto.
- Añade el resto del agua y enfría: Incorpora el resto del agua fría y vuelve a batir unos segundos para que todo se integre. Para asegurar una textura súper suave y aterciopelada, pasa el gazpacho por un colador fino (chino) o un tamiz, presionando bien con una cuchara para extraer todo el líquido.
- Reposo en frío: Vierte el gazpacho en una jarra o bol y déjalo en la nevera al menos 1 hora para que esté bien frío y los sabores se asienten por completo. ¡Cuanto más frío, mejor!
- Sirve y decora: Sirve el gazpacho blanco en cuencos individuales. Decora con uvas verdes cortadas por la mitad (sin pepita) y unas láminas de almendra tostada por encima. Un chorrito final de AOVE de calidad también realza el sabor.
Consejos de Nuria:
- La calidad de los ingredientes importa: Usa almendras de buena calidad y un aceite de oliva virgen extra excelente. Marcan una diferencia abismal en el resultado final de tu gazpacho.
- Para un toque extra de frescura: Puedes añadir un trocito pequeño de pepino pelado y sin semillas o una manzana verde ácida junto con las almendras al triturar. Aportará un matiz diferente y muy refrescante.
- Vinagre al gusto: El vinagre de Jerez es el tradicional y el que le da su personalidad, pero si te gusta experimentar, puedes probar con un buen vinagre de manzana o incluso un toque de vinagre balsámico blanco.
- La importancia del frío: No escatimes en el tiempo de nevera. Un gazpacho blanco bien frío es una experiencia sensorial completamente distinta y mucho más placentera. Si tienes mucha prisa, puedes añadir unos cubitos de hielo en el último momento, aunque diluirá un poco el sabor.
- Maridaje perfecto: Este gazpacho marida de maravilla con un vino Fino o Manzanilla, realzando aún más los sabores andaluces y convirtiéndolo en una auténtica delicia.
- Conservación: Puedes guardar el gazpacho en un recipiente hermético en la nevera hasta por 2-3 días. Es ideal para preparar con antelación y tener listo para cualquier momento.
Espero de corazón que os animéis a preparar este Gazpacho Blanco de Almendras y Uvas. Es un plato que habla de tradición, de frescura y de puro disfrute bajo el sol. No solo es fácil de hacer, sino que también es sorprendentemente versátil y siempre impresiona a quien lo prueba. Contadme en los comentarios qué os ha parecido o si tenéis alguna variante favorita. Y si hay alguna receta que os gustaría que explorásemos juntos en el blog, no dudéis en dejar vuestras sugerencias. ¡Hasta la próxima receta, cocinillas!
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