Panecillos suaves de leche y mantequilla

20 abril 2026 imagen(2)

¡Hola a todos, amantes del buen pan casero! Hoy os traigo una receta que os va a enamorar desde el primer mordisco: unos panecillos suaves de leche y mantequilla que son pura ternura. ¿Hay algo más reconfortante que el aroma a pan recién horneado inundando la cocina? Estos panecillos son exactamente eso: un abrazo cálido para el alma, perfectos para cualquier momento del día. Imagina despertarte un domingo y tener listos estos bocados esponjosos para el desayuno, acompañados de tu café favorito, o disfrutarlos en la merienda con un poco de mermelada. Son increíblemente versátiles y su textura tierna y sabor ligeramente dulce los hacen irresistibles. Ideales para compartir con la familia o, por qué no, para darte un capricho personal. ¡Manos a la masa!

  • 🕒 Tiempo de preparación: 30 minutos (+ 2 horas de levado)
  • 🔥 Dificultad: Fácil
  • 🍽️ Raciones: Para 12-14 panecillos
  • 500 g de harina de fuerza (o panificable)
  • 250 ml de leche entera tibia
  • 60 g de mantequilla sin sal, derretida y templada
  • 70 g de azúcar granulado
  • 10 g de levadura seca de panadero (o 25 g de levadura fresca)
  • 5 g de sal fina
  • 1 huevo M, batido (para pincelar)
  1. Activar la levadura: En un bol pequeño, mezcla la leche tibia (no caliente, apenas 35-40°C), una cucharadita del azúcar y la levadura. Remueve bien y deja reposar durante unos 5-10 minutos, hasta que se forme una espumita en la superficie. Esto indica que la levadura está activa.
  2. Mezclar ingredientes secos: En un bol grande (o en el de tu amasadora), combina la harina, el azúcar restante y la sal. Haz un hueco en el centro.
  3. Amasado inicial: Vierte la mezcla de leche y levadura en el hueco de los ingredientes secos. Añade la mantequilla derretida y empieza a mezclar con una cuchara de madera o con el gancho amasador a velocidad baja, hasta que los ingredientes se integren y formen una masa pegajosa.
  4. Amasar la masa: Pasa la masa a una superficie ligeramente enharinada y amasa durante unos 10-15 minutos a mano, o 8-10 minutos en amasadora a velocidad media. La masa debe volverse elástica, suave y no pegajosa. Si se pega demasiado, añade un poquito más de harina, pero con moderación.
  5. Primer levado: Forma una bola con la masa y colócala en un bol ligeramente engrasado. Cubre con un paño limpio o film transparente y deja levar en un lugar cálido (aproximadamente 20-25°C) durante 1 hora o hasta que duplique su tamaño.
  6. Formar los panecillos: Una vez levada, desgasifica suavemente la masa amasando un minuto. Divide la masa en 12-14 porciones iguales (puedes pesarlas para que sean del mismo tamaño, unos 60-70g cada una). Forma bolitas lisas con cada porción, estirando la superficie y plegándola hacia abajo para crear tensión.
  7. Segundo levado: Coloca los panecillos formados en una bandeja de horno cubierta con papel vegetal, dejando espacio entre ellos. Cubre nuevamente con un paño o film y deja levar por segunda vez durante 45-60 minutos, o hasta que casi dupliquen su tamaño.
  8. Preparar para hornear: Precalienta el horno a 180°C (ventilador) o 190°C (calor arriba y abajo). Pincela suavemente la superficie de los panecillos con el huevo batido.
  9. Hornear: Hornea durante 15-20 minutos, o hasta que estén dorados y cocidos por dentro. Si ves que se doran demasiado rápido, puedes cubrirlos con un trozo de papel de aluminio.
  10. Enfriar: Saca los panecillos del horno y colócalos en una rejilla para que se enfríen ligeramente antes de disfrutar. ¡Lo ideal es comerlos tibios!
  • Temperatura de los ingredientes: Es crucial que la leche y la mantequilla estén tibias, no frías ni calientes, para no «matar» la levadura y asegurar un buen levado.
  • El amasado es clave: No escatimes en tiempo de amasado. Un buen desarrollo del gluten es lo que dará a tus panecillos esa textura suave y esponjosa tan deseada.
  • Variantes deliciosas: Si quieres un toque diferente, puedes añadir un poco de ralladura de limón o naranja a la masa, o incluso unas pepitas de chocolate durante el amasado final. También quedan geniales espolvoreados con azúcar perlado antes de hornear.
  • Conservación: Una vez fríos, guarda los panecillos en un recipiente hermético a temperatura ambiente. Aguantarán deliciosos 2-3 días. También puedes congelarlos una vez horneados y enfriados; descongélalos a temperatura ambiente y dales un golpe de calor en el horno para que queden como recién hechos.
  • ¿No tienes harina de fuerza? Puedes usar harina de todo uso, aunque la textura podría ser un poco menos elástica y los panecillos algo menos altos.

Espero de corazón que os animéis a preparar estos maravillosos panecillos de leche y mantequilla. Son sencillos de hacer, pero el resultado es tan gratificante que os sentiréis verdaderos panaderos. No hay nada como el sabor de lo casero, ¿verdad? Si los hacéis, no dudéis en dejarme un comentario contándome vuestra experiencia o compartiendo vuestros propios trucos. Y si tenéis alguna sugerencia para futuras recetas o alguna variante de este tipo de panecillos que os encantaría ver, escribidme a través del formulario del blog. ¡Estaré encantada de leeros!


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