¡Hola, queridos amantes de la buena mesa! ¿Qué tal si hoy nos salimos un poco de la rutina de la clásica pizza de tomate y nos aventuramos en un mundo de sabores más suaves y sofisticados? Esta receta de Pizza Blanca de Espinacas, Ricotta y Nuez Moscada es una verdadera joya culinaria que te sorprenderá por su sencillez y su increíble sabor. Es perfecta para una cena de viernes relajada, una reunión con amigos o simplemente para darte un capricho entre semana. Olvídate de las salsas pesadas; aquí, la frescura de las espinacas se fusiona con la cremosidad de la ricotta y el toque inconfundible y cálido de la nuez moscada, creando una armonía deliciosa que querrás repetir una y otra vez. ¡Prepárate para llevar tu paladar al cielo!
Tiempo de preparación: 20 minutos (+ 15-20 minutos de horneado)
Dificultad: Fácil
Raciones: Para 4 personas
Ingredientes
- 1 base de pizza fresca (redonda u ovalada)
- 200 g de espinacas frescas (baby spinach si es posible)
- 250 g de queso ricotta de buena calidad
- 150 g de mozzarella rallada o en perlas pequeñas
- 1 diente de ajo grande, picado finamente
- 1/2 cucharadita de nuez moscada recién rallada (o al gusto)
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta negra recién molida al gusto
- Opcional: un puñado de queso parmesano rallado para espolvorear
Preparación paso a paso
- Precalienta el horno a 200°C (400°F) con calor arriba y abajo.
- En una sartén grande, calienta una cucharada de aceite de oliva a fuego medio. Añade el ajo picado y saltea durante 1 minuto hasta que esté fragante, sin que llegue a dorarse.
- Incorpora las espinacas frescas a la sartén. Cocina por unos 3-4 minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que se ablanden y reduzcan su volumen. Retira del fuego y escurre muy bien el exceso de líquido (esto es crucial para que la pizza no quede aguada). Pícalas ligeramente si son muy grandes.
- En un bol, mezcla el queso ricotta con la nuez moscada rallada, sal y pimienta al gusto. Si lo deseas, añade una cucharada de queso parmesano rallado a la mezcla.
- Extiende la base de pizza sobre una bandeja de horno cubierta con papel vegetal.
- Unta la mezcla de ricotta uniformemente sobre la base de pizza, dejando un pequeño borde sin cubrir.
- Distribuye las espinacas escurridas y picadas sobre la capa de ricotta.
- Cubre con la mozzarella rallada o en perlas.
- Rocía con un hilo de aceite de oliva virgen extra.
- Hornea durante 15-20 minutos, o hasta que la masa esté dorada y crujiente y el queso burbujeante y ligeramente gratinado.
- Retira del horno, deja reposar un par de minutos antes de cortar y servir. ¡Disfruta!
Consejos de Nuria:
- Masa Casera: Si tienes tiempo, usar una masa de pizza casera elevará esta receta a otro nivel. ¡La diferencia es abismal!
- Toque Crujiente: Para un extra de textura, puedes tostar ligeramente un puñado de piñones o nueces picadas y espolvorearlas sobre la pizza justo antes de servir.
- Verduras Extra: Anímate a añadir champiñones salteados, cebolla caramelizada o rodajas finas de calabacín a la mezcla de espinacas para una versión más completa.
- Quesos Variados: Aunque la ricotta es la estrella, puedes combinarla con otros quesos suaves como mascarpone o incluso añadir un poco de queso de cabra para un sabor más intenso.
- Evita la humedad: El error más común es no escurrir bien las espinacas. ¡Dedícale tiempo a este paso para evitar una pizza empapada!
Ahí lo tienes, una receta sencilla pero espectacular que demuestra que a veces, lo menos es más. Esta pizza blanca es una oda a la frescura y la delicadeza, perfecta para esos días en los que buscas algo diferente y lleno de sabor. Anímate a prepararla y déjame un comentario contándome tu experiencia. ¿Quizás te atrevas con una variante con pera y gorgonzola? ¡Estaré encantada de leer tus ideas! Y si tienes alguna receta que te gustaría ver en el blog, ¡no dudes en sugerirla!
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