Quiche de calabacín, ricotta y limón

14 mayo 2026 imagen

¡Hola, cocinillas! ¿Hay algo más reconfortante que un quiche casero? Esa base crujiente, ese relleno cremoso y lleno de sabor… ¡Es amor a primera vista y bocado! Hoy os traigo una receta que se ha convertido en un básico en mi cocina: el Quiche de Calabacín, Ricotta y Limón. Olvídate de los quiches aburridos, porque esta versión es una explosión de frescura y cremosidad que te va a conquistar. Perfecto para una cena ligera, un almuerzo de fin de semana con amigos o incluso para llevar al trabajo. La combinación del dulzor suave del calabacín, la ligereza de la ricotta y ese toque cítrico del limón lo hacen irresistiblemente especial. ¡Prepárate para un quiche diferente, lleno de matices y súper fácil de hacer!

  • 🕒 Tiempo de preparación: 25 minutos (+ 40 minutos de horneado)
  • 🔥 Dificultad: Fácil
  • 🍽️ Raciones: Para 6 personas
  • 1 lámina de masa quebrada (o brisa), redonda
  • 2 calabacines medianos
  • 250 g de queso ricotta
  • 3 huevos grandes
  • 200 ml de nata líquida para cocinar (o leche evaporada)
  • La ralladura de 1 limón grande (y un chorrito de su zumo)
  • 50 g de queso parmesano rallado (o Emmental)
  • 1 cebolleta pequeña (o media cebolla)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta negra recién molida al gusto
  • Una pizca de nuez moscada rallada
  • Opcional: Hojas de albahaca fresca para decorar
  1. Precalentar el horno y preparar el calabacín: Precalienta el horno a 180°C (ventilador arriba y abajo). Lava bien los calabacines y córtalos en rodajas finas o en medias lunas. En una sartén con una cucharada de aceite de oliva, saltea el calabacín a fuego medio-alto durante unos 5-7 minutos, hasta que estén tiernos pero ligeramente al dente. Salpimenta y reserva. Otra opción es rallar el calabacín, salarlo y dejarlo reposar 15 minutos para que suelte el agua, luego exprimirlo bien.
  2. Preparar la base del quiche: Extiende la masa quebrada sobre un molde redondo para quiche (unos 24-26 cm de diámetro), sin quitar el papel de horno. Ajusta la masa a los bordes y recorta el excedente si es necesario. Pincha la base con un tenedor varias veces. Puedes hornearla en blanco durante 10 minutos (con peso encima, como garbanzos o bolitas cerámicas) para asegurar una base más crujiente, o directamente rellenarla.
  3. Elaborar el relleno cremoso: Pica finamente la cebolleta. En la misma sartén donde salteaste el calabacín (o en otra), añade la cucharada restante de aceite y sofríe la cebolleta hasta que esté transparente. En un bol grande, bate los huevos junto con la nata líquida (o leche evaporada), la ricotta, la ralladura de limón, el queso parmesano, la nuez moscada, sal y pimienta al gusto. Mezcla bien hasta obtener una crema homogénea.
  4. Montar el quiche: Añade el calabacín salteado (o escurrido) y la cebolleta sofrita al bol con la mezcla de ricotta y huevos. Remueve suavemente para integrar todos los ingredientes. Vierte esta preparación sobre la base de masa quebrada previamente dispuesta en el molde. Si te gusta, puedes añadir un chorrito de zumo de limón directamente sobre el relleno justo antes de hornear.
  5. Hornear el quiche: Introduce el molde en el horno precalentado y hornea durante unos 35-40 minutos, o hasta que el quiche esté dorado por la superficie y el relleno haya cuajado. Para comprobarlo, pincha con un palillo en el centro: debe salir limpio.
  6. Enfriar y servir: Una vez listo, retira el quiche del horno y déjalo reposar unos 10-15 minutos antes de desmoldar y cortar. Esto ayuda a que el relleno se asiente y sea más fácil de porcionar. Sirve templado o frío, ¡está delicioso de ambas formas! Decora con unas hojas de albahaca fresca si te apetece.
  • Para evitar un quiche acuoso: Si usas calabacín rallado, es fundamental exprimirlo muy bien después de salarlo para eliminar el exceso de agua. Si lo salteas en rodajas, asegúrate de que pierda bastante líquido antes de añadirlo al relleno.
  • Personaliza tu quiche: Puedes añadir otros ingredientes como espinacas frescas salteadas, unos tomatitos cherry cortados por la mitad, jamón cocido o incluso un poco de salmón ahumado para un toque más sofisticado.
  • El toque cítrico: No subestimes la importancia de la ralladura de limón. Aporta una frescura increíble que equilibra la cremosidad del quiche. ¡No te la saltes!
  • Ahorra tiempo: Utiliza una masa quebrada comprada. Si eres más de «hazlo tú mismo», puedes preparar tu propia masa, pero la versión comprada es perfecta para el día a día.
  • Ideal para batch cooking: Este quiche se conserva muy bien en la nevera durante 3-4 días. Puedes hacerlo el domingo y tener comidas listas para varios días. También se puede congelar en porciones.

Espero de corazón que esta receta de Quiche de Calabacín, Ricotta y Limón se convierta en uno de vuestros favoritos. Es de esas preparaciones que te alegran el día y que siempre apetecen. Anímate a probarla y, cuando lo hagas, ¡cuéntame qué te ha parecido en los comentarios! ¿Alguna variación que le añadirías? Si tienes alguna sugerencia para futuras recetas o quieres que exploremos algún plato en particular, ya sabes que puedes dejarme tus ideas. ¡Nos vemos en la próxima receta!


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